La llegada de las inversiones municipales reabre el debate sobre la falta de unión vecinal en Los Nietos
Paqui, residente todo el año, celebra la creación de la Junta Municipal mientras critica que la asociación actual sólo representa a una parte del pueblo

Entrevista Paqui, vecina de Los Nietos
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Cartagena
La localidad costera de Los Nietos vive días de contrastes. Mientras el Ayuntamiento de Cartagena comienza a materializar una batería de inversiones para frenar la degradación de la zona, una parte de la vecindad alza la voz para pedir no solo infraestructuras, sino una mayor cohesión social. La reciente creación de la Junta Municipal se ha convertido en el nuevo tablero donde se debate el modelo de pueblo que quieren quienes residen allí durante todo el año.
Desde el consistorio, el concejal del Litoral, Gonzalo López Pretel, anunciaba recientemente una inversión de 125.000 euros destinada a la apertura de un nuevo parque público infantil y una zona de picnic. A esto se suman otros 48.000 euros para futuras instalaciones biosaludables, unos movimientos que buscan dar respuesta a las quejas por la falta de servicios que han marcado los últimos meses en la diputación.
Una voz propia frente a la "división" asociativa
Sin embargo, más allá del asfalto y las farolas, el conflicto en Los Nietos tiene una raíz social. Paqui, vecina "nacida y criada" en la localidad, refleja el sentir de una parte de la población que no se siente representada por la actual Asociación de Vecinos. "Sólo representan a sus socios; yo estuve en esa asociación y me salí porque no me parecía justo lo que estaban haciendo", explica, señalando que la toma de decisiones no siempre busca el consenso de todo el pueblo.
Para esta vecina, la clave del futuro reside en la nueva estructura administrativa local: "Ahora sí estoy contenta con la Junta Municipal porque es la manera de que todos podamos participar y se nos escuche a todos, no a unos cuantos". Según su testimonio, existe una brecha entre quienes viven el día a día del invierno y quienes solo acuden en época estival: "Las movilizaciones que han habido realmente son de personas que vienen a veranear, que no saben lo que pasa durante todo el año allí".
Prioridades: el agua antes que el paseo
En cuanto a las necesidades técnicas, la prioridad para los residentes permanentes parece clara: la salud del Mar Menor está por encima de la estética urbana. Aunque el paseo marítimo es una reivindicación histórica, Paqui advierte de que el orden de los factores sí altera el producto. "Yo quiero un paseo en condiciones, pero antes prefiero que me arreglen el agua y la playa; ¿para qué sirve invertir en un paseo si luego tienen que meter maquinaria al agua para limpiarla y lo estropean?", reflexiona.
La preocupación por los fangos y la biomasa sigue siendo el principal lastre para el valor de las propiedades y la calidad de vida. "Hay zonas con un baño muy bueno y otras donde no te puedes poner por los fangos acumulados", señala, reconociendo que, aunque existe una brigada de limpieza, la solución debe ser erradicar el problema de raíz.
El sueño de recuperar el "pueblo pesquero"
A pesar de las carencias en iluminación o el estado de la carretera de acceso, los vecinos de toda la vida mantienen la esperanza de recuperar el esplendor perdido. "Me gustaría ver un pueblo totalmente cambiado y, sobre todo, con unión para que todos podamos aportar ideas e ir en el mismo sentido; no podemos ir cada uno por un lado", concluye Paqui.
El reto para la administración local no es solo ejecutar los casi 175.000 euros comprometidos en parques y servicios, sino lograr que esa inversión sirva de pegamento para una comunidad que sueña con volver a ser "aquel pueblo pesquero y acogedor donde todo el mundo era como una gran familia".

Teresa García Navarro
Licenciada en Filología Hispánica y en Periodismo. Más de 30 años ligada a la comunicación. Comenzó...




