El duelo por mascotas, un dolor real y silencioso que sigue siendo incomprendido
Expertas recuerdan que el vínculo con los animales es tan profundo como cualquier otro y reclaman más espacios sociales para acompañar estas pérdidas

MURCIA
La pérdida de una mascota sigue siendo un duelo poco reconocido socialmente, pese al fuerte vínculo emocional que millones de personas mantienen con sus animales de compañía. Así lo explica la experta en acompañamiento emocional, Mirelle Rosique, en “Aprender a vivir con la ausencia”, donde recuerda que la muerte de un perro, un gato o cualquier otro animal puede generar un impacto similar al de cualquier pérdida significativa. “La sociedad aún etiqueta este dolor como exagerado, pero nuestro cerebro no distingue de especies cuando existe vínculo”, señala.

El duelo por mascotas, un dolor real y silencioso que sigue siendo incomprendido
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Rosique describe un duelo muchas veces vivido en silencio por miedo al juicio social. La idea de que un animal “no es un quién, sino un qué” dificulta la validación del sufrimiento, pese a que, para muchas familias, las mascotas son rutina, compañía y parte fundamental del hogar. “Cuando una mascota muere, desaparece un pilar emocional. La casa pierde un latido”, explica.
La psicóloga subraya que la cotidianeidad estructurada alrededor del animal —paseos, horarios, cuidados— amplifica la sensación de vacío. “Los animales ordenan nuestros días y ocupan un lugar afectivo único”, afirma. En los niños, la pérdida puede ser especialmente traumática si no se acompaña adecuadamente: muchos viven su primer duelo significativo precisamente con la muerte de su mascota.
Rosique destaca también la importancia de los rituales de despedida, tanto para adultos como para menores. Poder ver, acariciar o acompañar al animal en su final ayuda a integrar la ausencia. Incluso otros animales del hogar necesitan participar del proceso, “oler el cuerpo y entender que ya no volverá”, para evitar conductas de búsqueda.
Respecto al momento de adoptar un nuevo animal, la experta insiste en que no debe hacerse para “tapar” el dolor. “Cada vínculo es único, y sustituir de inmediato solo bloquea la elaboración del duelo. No se trata de reemplazar, sino de estar preparados para amar de nuevo”, señala. En el caso de los niños, considera un error tratar de minimizar la pérdida regalando una nueva mascota de forma precipitada.
El duelo por una mascota, insiste Rosique, es un duelo por “un amor sencillo y leal, por una presencia sin juicio y sin condiciones”. Y pide que se deje de subestimar. “No es un duelo menor. Merece respeto, acompañamiento y palabras, porque el amor, incluso el más callado, merece despedirse con dignidad”.




