Del zarangollo a los michirones: el Bando de la Huerta se saborea y se sirve en las barracas
Las Fiestas de Primavera convierten a Murcia en una mesa abierta donde triunfan los platos de siempre

Paparajotes / youtube

MURCIA
El Bando de la Huerta no se entiende sin su gastronomía. Junto al desfile, la música y los trajes tradicionales, los platos típicos murcianos se convierten cada año en grandes protagonistas de las Fiestas de Primavera, especialmente en las barracas huertanas repartidas por plazas y jardines de la ciudad.
Entre los más demandados vuelve a destacar el zarangollo, una receta humilde a base de huevo, calabacín y cebolla que resume como pocas el espíritu de la huerta y que en estas fechas se sirve por miles de raciones. Junto a él, los michirones, contundentes y sabrosos, siguen siendo uno de los platos estrella para reponer fuerzas en una jornada larga y festiva.
Pero si hay un dulce que marca el ritmo del día, ese es sin duda el paparajote. Elaborado con hojas de limonero, rebozadas y fritas, espolvoreadas con azúcar y canela, se convierte en el cierre perfecto de la comida y en uno de los sabores más asociados al Bando. Muchos lo esperan tanto como el desfile y no conciben la fiesta sin probarlo, aunque sea solo uno… o dos.
En las mesas tampoco faltan otros clásicos muy buscados, como los embutidos murcianos, los arroces, las habas con jamón o los fritos tradicionales, siempre acompañados de pan, vino y refrescos. Más allá del menú, el valor está en la experiencia: mesas compartidas, sobremesas largas y cocina pensada para disfrutar sin prisas.
Así, entre zarangollos, michirones y paparajotes, el Bando de la Huerta reafirma que en Murcia la fiesta también se celebra con cuchara, tenedor… y mucho sabor a tradición.

Ruth García Belmonte
Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la UCAM, es la directora de Contenidos de la SER en la...




