"Necesitamos esto más que comida": La desesperación por el certificado de vulnerabilidad mantiene San Pío X en calma tensa
"Es el trámite más difícil", cuenta Dayana en Hoy por Hoy. Como ella, otros inmigrantes llevan cuatro días haciendo cola frente a la asociación que otorga los expedientes
Desesperación y cansancio en San Pío X a la espera del certificado de vulnerabilidad. Hoy por Hoy Murcia ha a estado allí
El malestar sigue vivo en el barrio murciano de San Pío X tras los episodios de tensión registrados el pasado martes a las puertas de la asociación Rumiñahui, entidad acreditada para emitir el certificado de vulnerabilidad imprescindible en el proceso de regularización de personas migrantes. Ocurrió en medio de colas interminables y momentos puntuales de enfrentamiento que obligaron a intervenir a la Policía, sin que hubiera detenidos ni heridos.
Hoy, según la Delegación del Gobierno, la situación es de normalidad y tranquilidad, aunque la presión continúa. En la zona hay presencia policial y refuerzo de limpieza municipal, mientras decenas de personas siguen esperando turno después de varios días durmiendo en la calle, con cartones y sillas, para no perder la fila.
A mediodía, un equipo de Hoy por Hoy Murcia ha visitado la zona, donde ha encontrado unas cuarenta personas personas aguardando, algunas desde la madrugada. Entre ellas Dayana, inmigrante colombiana, que cuenta que no entiende por qué les piden un certificado para demostrar que son vulnerables, "no tenemos papeles, ni trabajo digno, ni casa. Somos vulnerables porque lo somos”.
Dayana lleva un año en España, trabaja en lo que puede y tiene todos los documentos salvo este último sello. Asegura que es el trámite más difícil: “es un sello, solo eso, y nos dicen que volvamos otro día. Estamos cansados, necesitamos esto más que comida”.
El martes vivió en primera persona los momentos de tensión que se vivieron en el acceso al local de la asociación Rumiñahui. Lamenta que “hubo empujones y golpes" y que les trataban "como si no fuéramos personas. Y no somos animales”.
Muchas de estas personas se desplazan desde Lorca, Totana o incluso Torrevieja, con el consiguiente gasto y pérdida de jornadas de trabajo, explica Dayana, que señala que quiere la legalidad y aportar.