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'Lightyear', la aventura espacial de Pixar es un divertido homenaje a la ciencia ficción

El guardián espacial más famoso regresa para contar su propia historia antes de que fuera un juguete en la habitación del niño de 'Toy Story'. Pixar crea su 'Star Wars' en esta cinta de acción y comedia que reflexiona sobre el tiempo y la nostalgia.

Buzz Lightyear y su nuevo mejor amigo, el gato SOX © 2022 Disney/Pixar. All Rights Reserved. / Pixar

Madrid

Desde que Buzz Lightyear apareció como un juguete en la habitación de Andy se convirtió en todo un fenómeno. Fue uno de los pilares de aquella primera película de Toy Story en 1995, un contrapeso a Woody que abrió todo un universo en Pixar y revolucionó la animación. Se fabricaron peluches, calcetines, sábanas y hasta tuvo su momento en los Óscar. Después de tres secuelas, la franquicia sigue explotando el tirón para toda una generación y el personaje protagoniza ahora propia historia. Lightyear es la película que habría visto Andy antes de que le regalaran ese juguete, la cinta que le hizo adorar a ese guardián espacial tan obstinado y a la vez tan cómico.

"El mayor reto para Buzz Lightyear es pasar de ser un personaje secundario a uno principal, es un cambio fundamental en las dinámicas. Esa es una de las razones por la que elegimos a Chris Evans, queríamos a alguien que pudiera ser diferente, ya no es el juguete Buzz, es la película sobre Buzz. La idea fue hacer el personaje más emocional, un poco más inteligente y que fuera divertido sin renunciar al drama. Ese es el gran cambio", explica Angus MacLane, director de este spin-off precuela, en conversación con la Cadena SER. El autor lleva más de 20 años vinculado a Pixar y desde el departamento de animación ha trabajado con el personaje que originalmente diseño el equipo de John Lasseter y al que ha puesto voz Tim Allen. Él es el primer fan. "Sobre si decepcionará a los seguidores de Buzz, la gran presión para nosotros era estar seguros de hacer una película con la que nos divirtiéramos y nos emocionara. Es lo mejor que puedes hacer, darle algo en lo que crean", añade sobre el reto de dirigir su primera película en solitario dentro del estudio.

En Lightyear plantea una aventura espacial clásica. Después de una misión fallida en un planeta desconocido y deshabitado Buzz intenta una y otra vez realizar viajes para descubrir cómo salir de ese agujero. Sus prácticas para alcanzar la hipervelocidad -es curioso el paralelismo con el inicio de la nueva Top Gun- abren la puerta a una dilatación temporal y lo enfrentan a un nuevo enemigo. Una especie de álter ego que se ha pasado al lado oscuro, un robot gigante a lo Darth Vader con su ejército de Stormtroopers. Las referencias y homenajes a clásicos están presente en toda la cinta, una carta de amor a la historia de la ciencia ficción. "He pasado toda mi vida viendo ciencia ficción, he intentado que no me influyera a la hora de hacer la película. Estaba más centrado en aprender cómo podía tener una estructura de thriller, en cómo hacer un thriller de ciencia ficción ambientado en ese mundo y diseñar todos sus aspectos. No siento que esté repitiendo elementos de la historia de Star Wars o Stark Trek pero que tenga algo de su tonalidad tiene sentido", admite MacLane, auténtica enciclopedia cinéfila capaz de citar en orden cronológico muchas de las obras que marcaron al género en los 70 y 80.

Hay acción, comedia, emoción y también algunas reflexiones terrenales. No es una de esas películas sesudas y filosóficas de Pixar, como 'Del revés' o 'Soul', pero las brechas temporales invitan a un debate sobre nuestra relación con el trabajo, el tiempo que le dedicamos y el paso de la vida. "Cuando trabajas en una sola película durante cinco años y medio es una parte importante de tu tiempo, te pierdes muchas cosas por estar centrada en una sola cosa. Es el caso de los cineastas, es como un mensaje para nosotros mismos, que tenemos una vida más allá de un proyecto, tenemos conyugues, hijos, amigos, una comunidad… Necesitamos ocuparnos también de los que queremos y apreciamos y quizás no estar tan focalizados en la misión o reflexionar sobre ello", aporta la productora Galyn Susman, otra veterana en el estudio.

En una época conversadora para el cine, con Parque Jurásico y la citada Top Gun en la cartelera y otras tantas en agenda, Lightyear aprovecha a un personaje tan icónico para crear un universo distinto sin tufo nostálgico. De hecho, juega con la idea de bucle y los riesgos de quedarse anclado en otra época. "Creo que hay un trasfondo sobre los peligros de la nostalgia en esta película, cómo anhela corregir el pasado o trata de arreglarlo, está obsesionado con eso. Esa nostalgia conduce en última instancia a la infelicidad y la insatisfacción. Hay algo deliberadamente irónico en usar a un personaje nostálgico para hablar de la nostalgia o el paso del tiempo. Todo parte de la misma idea al trabajar, usamos al personaje para escuchar y reflexionar sobre su propia nostalgia, y hay algo muy hermoso en eso", cuenta el director.

A Buzz Lighyear, al que pone voz en la versión original Chris Evans, le acompañan un buen ramillete de secundarios, desde su fiel compañera Alisa Hawthorne - interpretada por Uzo Aduba- a un gato robotizado que se roba las mejores escenas cómicas. "Siempre he estado interesado en cosas animadas con movimientos limitados, le pasa a Wall-E y los juguetes de Toy Story. Simplemente es muy gracioso y sabía que tendríamos algo de comedia con un personaje así. Ese fue el germen de la idea, necesitábamos algo que fuera adorable para Buzz, alguien que conectara con él, no en un sentido de lealtad ni irónico, sino como un compinche bromista que atiende sus necesidades, el personaje aportaba chistes recurrentes para solucionar los problemas y tenía muchas funciones para rescatarlo. Es muy divertido", revela MacLane sobre SOX, personaje que promete ser la nueva joya del merchandising de Disney.

En plena batalla por normas reaccionarias contra los derechos de la comunidad LGTBI+, Pixar muestra la diversidad racial y sexual. Hay diferentes acentos y una pareja de lesbianas que tienen un hijo y se dan un fugaz y polémico beso que ha provocado que 14 país de Oriente Medio y Asia prohíban la película. Es un asuntado delicado para Disney, que en este caso se ha negado a borrar la escena tras la denuncia hace unos meses desde Pixar de que la compañía ordenaba reducir al mínimo los 'momentos de afecto gay'. "Por supuesto, absolutamente, es algo que siempre estuvo en la película y es una prioridad para Pixar", se limitan a decir, parcos en palabras, el director y la productora sobre el compromiso del estudio con la diversidad.

Con Lightyear, además, Pixar vuelve a las salas de cine por primera vez desde el inicio de la pandemia. Hasta ahora, todas las producciones desde la primavera de 2020 se habían estrenado en la plataforma de Disney+. Títulos aplaudidos como 'Luca' o 'Soul' se saltaron esa ventana y ahora tendrán que comprobar si su público sigue ahí. "Somos grandes fans de la experiencia en salas, no hay nada mejor que sumergirse en esa experiencia con gente que conoces o no. Es parte del sentido de lo que hacemos en Pixar, hacemos películas para que la gente vaya a las salas y juntos comparten esa experiencia. Estamos emocionamos de poder estar ahí", zanjan los responsables.

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