Hora 25El análisis de Xavier Vidal-Folch
Opinión

El enemigo en casa

Todo esto da asco. Y claro, del PP responsable nadie da cuenta de nada. Todos callan. La tortura queda para todos nosotros

Barcelona

Esto da asco. Es verdad que las irregularidades y las corruptelas de los Pujol fueron infinitas. Pero ahora se demuestra que aún fueron peores las ilegalidades del Gobierno de Mariano Rajoy, empeñado en perseguirlas: no con la idea de imponer la limpieza, sino en interés propio y de su lucha ideológica contra el nacionalismo periférico.

Las revelaciones de El País sobre las cintas del comisario corrupto Villarejo acarrean conclusiones atroces:

  • El encargado de velar en primera instancia por la libertad de todos, el ministro del Interior del PP, Jorge Fernández Díaz, se dedicaba a encontrar o fabricar pruebas contra el gran evasor fiscal y su familia, que no hacía falta.
  • Para ello se conchabó con un policía corrupto, el comisario apellidado Villarejo, amparándose en la excusa de la razón de Estado.
  • Además, intentaba camuflar y ocultar su responsabilidad como ministro: "Negaré incluso bajo tortura que esta reunión haya existido", que le decía al policía de la cloaca.
  • Para más inri, lo que muchos no saben es que Fernández era el hombre del PP catalán, que a los ojos de la Convergència pujolista se mostraba más predispuesto a entender y a pactar con los nacionalistas. Piel de cordero sobre cuerpo de lobo.

Todo esto da asco. Y claro, del PP responsable nadie da cuenta de nada. Todos callan. La tortura queda para todos nosotros.

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