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Sociedad

El precio de la energía amenaza la historia de los barrios

Las subidas en las facturas del gas y la electricidad hacen esperar un invierno complicado para todos, pero amenazan también algunas iniciativas de cooperación vecinal que son parte de la historia viva de algunos barrios. Visitamos la Cooperativa Eléctrica del Pozo del Tío Raimundo y la Central Térmica de Orcasitas, dos barrios obreros a las afueras de Madrid

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Madrid

Lola Tostado nos enseña con emoción el acta fundacional de la Cooperativa Eléctrica del Pozo del Tío Raimundo fechada en 1957 y firmada, entre otros, por el Padre Jesuita José María Llanos. 65 años después dan servicio a unos 2.500 vecinos. Benito es uno de ellos, esta mañana hace cola frente a la ventanilla porque viene a pagar algunos recibos atrasados: “El servicio es excelentísimo porque a mí me cambia por lo que sea el ritmo de vida que llevaba y no me cortan la luz, me aguantan uno, dos, tres recibos… hasta que me recupere. Luego vienes con un dinero, como vengo yo hoy, y pagas los atrasos”.

Benito rodeado por las placas con nombres históricos de la calles del barrio colocados a la entrada de las oficinas de la Cooperativa Eléctrica de El Pozo.

La Cooperativa puede aguantar esos atrasos porque como en toda cooperativa los beneficios, si los hay, repercuten en los socios, que en este caso además son todos vecinos de toda la vida. Eso complica a menudo la gestión. “Muchas veces me dicen que me implico personalmente, pero es que he nacido aquí, me tengo que implicar”, explica Tostado. “¿por qué las grandes cortan? porque pueden; yo podría, pero cómo lo voy a hacer sabiendo que hay algún mayor que sé que está viviendo con oxígeno”.

La cooperativa nació porque en los años 50 la compañía eléctrica se negaba a dar suministro porque no se fiaba de que los vecinos fueran a pagar las facturas. La idea fue del Padre Llanos, uno de aquellos “curas rojos” de la época con buenos contactos en el régimen franquista. Han pasado 65 años pero la escalada de precios de los últimos meses pone en peligro su futuro. “Está complicado, muy difícil”, advierte la gestora. “No he sido nunca optimista, tampoco he sido pesimista, pero desde hace un par de años lo veo mucho más complicado”.

Lola Tostado, gerente de la cooperativa, enseña el acta fundacional fechada en el año 1957.

No muy lejos de El Pozo, en otro barrio del mismo origen, Orcasitas, está la Central Térmica construida con la reforma del barrio, en los años 80 cuando las chabolas se convirtieron en "las torres altas". Funciona con gas, y sus tres calderas calefacción a las seis manzanas que rodean a la Plaza de la Asociación. Hablamos de casi 2.400 vecinos que se benefician de un sistema al que la prensa de los años 90 se refería como “Calefacción de ricos en un barrio de pobres”.

Hasta hace poco en un piso de tres dormitorios pagaban unos 37 euros al mes de tarifa plana. Con la escalada reciente de precios eso ya no es posible y los vecinos lo están notando. “El servicio no está mal, calentar, calienta. Pero nos han subido la tarifa al doble, nosotros pagábamos 45 euros por un piso de 4 habitaciones y hemos pasado a pagar 76”, se lamenta un matrimonio de jubilados que superan los 75. “Pero sabemos como están las circunstancias”, añaden antes de comentar que aún así compensa si comparan con lo que pagan sus hijos, que ya no viven en este barrio.

Miguel Ángel González, presidente de la cooperativa, junto a Jesús Camacho, el encargado del mantenimiento de la Central Térmica de Orcasitas.

De momento ya dan por hecho que para este invierno tendrán menos horas de servicio de calefacción y a una temperatura un poco más baja. Pero como ocurría en la cooperativa de El Pozo, el futuro viene con muchas dudas. “Este año podemos aguantar con lo que tenemos todavía de fondos, pero para el año que viene si seguimos con este nivel de precios… “ deja caer Miguel Angel González que es el presidente actual de la cooperativa. “Si tenemos que poner estos precios a la gente de este barrio, al final cerrarán los contadores, no entrará calor a sus casas y para sólo unas decenas de vecinos la central no es rentable y habría que pararla“.

Si eso llega a ocurrir será un golpe muy duro porque el barrio de Orcasitas está realmente orgulloso de esta central, que incluso se cita en la Unión Europea como ejemplo de gestión eficiente, sostenible y respetuosa con el medio ambiente. Los vecinos, pese a los malos augurios, no pierden el humor: “Batita y manta… o unas guindillas, y ya verás como no dejas de sudar en todo el día”.

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