La VentanaLa Palabra del día
Opinión

Vino

"Pero comenzamos con una mala noticia: la palabra vino no se sabe de dónde vino. Sí, la bebimos del latín, pero desconocemos de qué lengua bebió quien la puso en circulación", la palabra de Isaías Lafuente

Vino

MADRID

Pues hoy la palabra del día es evidente. Pero comenzamos con una mala noticia: la palabra vino no se sabe de dónde vino. Sí, la bebimos del latín, pero desconocemos de qué lengua bebió quien la puso en circulación. Y tampoco sabemos cuántas copas de vino bebieron quienes fueron creando a través de los tiempos la familia de palabras destiladas del vino. Porque la vid viene del vitis latino, pero no fue vit. Y una vez creada la palabra vid, no llamaron vidicultura al conocimiento relativo a su cultivo, sino viticultura, tirando de nuevo del latín.

Sucedió lo mismo con el políglota que, seguramente en una taberna griega, inventó la palabra con la que nombrar al especialista en la elaboración de vinos, que debería ser vinólogo, pero acabó siendo enólogo, para rendir homenaje al griego. Y de ahí se deriva el neologismo enoturismo, del que hoy estamos hablando. Y el despiporre culminó al nombrar al especialista y recomendador de vinos, sumiller, tomando la palabra del francés sommelier, en esa época de deslumbramiento versallesco en que los mesones y posadas de postín pasaron a ser restaurantes y hoteles. En fin, no queremos ser peleones, como el vinazo, sino solo constatar que en el rico mundo de la elaboración de las palabras, la denominación de origen no siempre es clara. Ni aunque hablemos de vino.

La palabra del día de Isaías Laufente | Vino