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Opinión

El verdadero efecto llamada tiene un nombre: mentiras

'La Mirada' de Maruja Torres en 'Hoy por Hoy', cada miércoles a las 07:45 horas

El verdadero efecto llamada tiene un nombre: mentiras

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Madrid

El efecto llamada, conocido últimamente como si tú me dices Ben te dejo Dodo, no lo producen los dimes y los diretes de las revisiones de sentencias, terreno en el que no me pienso meter porque ya bastante están en ello, aparte de la derechona, los equidistantes que arriman el ascua a su sardinilla.

El verdadero efecto llamada tiene un nombre: mentiras. Empezando por aquellas que, jaleándose gregariamente, los machos cabríos se cuentan sobre su propia virilidad, preñada de complejos de inferioridad y de temores de castración, ante el avance imparable de las mujeres en todos los terrenos. Quede claro que, cuando empleo la expresión "machos cabríos", no me estoy refiriendo a los hombres, a quienes tanto quiero y tanto debo, igual que ellos a nosotras. No. El machichulo pertenece a un estadio inferior de la masculinidad, trátese de finos estudiantes de Primero de Legionariado en un colegio mayor, de vociferantes/jugadores de rugby o de simples cabestros, con o sin traje. Nada más apetecible para un cornudo de la vida que desahogarse de su impotencia maltratando a una mujer.

Por eso, las peores mentiras proceden de los bendodistas que, desde sus escaños y sus medios de comunicación, se dedican a hipnotizar y utilizar a nuestros potenciales brutos en vez de civilizarlos.

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