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Las otras Sissi

Vicky Krieps en La emperatriz rebelde interpreta a la emperatriz Isabel de Baviera. Estrellas como Romy Schneider o Ava Gardner también se pusieron en la piel de la emperatriz de Austria.

Vicky Krieps como Isabel de Baviera, Sissi, en La emperatriz rebelde de Marie Kreutzer

La emperatriz rebelde, dirigida por Marie Kreutzer, película por la que Vicky Krieps ganó el premio de interpretación en la sección Una cierta mirada del pasado Festival de Cannes, es una nueva reinterpretación de la vida de Isabel de Baviera, emperatriz de Austria y reina de Hungría y a la que conocemos como Sissi, su apodo familiar. Su nombre real era Isabel Amalia Eugenia. La Historia nos dice que fue una mujer rebelde e independiente, adelantada a su época. Algunos la comparan con Lady Di. Como Diana de Gales era muy querida por el pueblo, pero no tanto por la corte donde se enfrentó a su familia política. También, como Ladi Di, sufrió problemas físicos y mentales y murió de forma trágica. La vida de Isabel de Baviera era un caramelito para el cine. Una historia de amor truncada y una existencia marcada por el dolor, las traiciones y las luchas de poder. Y eso que, en un principio, no estaba destinada a convertirse en reina. Era su hermana Helena la que había sido elegida para casarse con el príncipe Francisco José de Austria. Sissi acompañó a su madre y a su hermana a la ceremonia del anuncio de su compromiso matrimonial y al verla el príncipe cambió de idea y en cuestión de horas pidió su mano.

Romy Schneider en Sissi

Hay más de una veintena de películas en las que aparece el personaje de Isabel de Baviera, la mayoría de ellas producciones alemanas o austriacas, pero el público de todo el mundo la conoció en 1955 cuando se estrenó Sissi, la película protagonizada por Romy Schneider. Sissi mostraba a Isabel como una princesa de cuento de hadas, extrovertida y alegre. La película tuvo un éxito arrollador. Enseguida se planeó rodar una secuela, pero Romy Schneider no quería volver a interpretar al personaje, prefería desarrollar su carrera de actriz con otros papeles. Pero nadie le hizo caso. Su madre, la actriz Magda Schneider, interpretaba a la madre de Sissi en el film y como Romy era menor de edad tomaba las decisiones por ella. Hubo segunda película, Sissi emperatriz, en la que la veíamos intentando adaptarse a la corte de Viena. Y después una tercera. En El destino de Sissi su suegra, la madre de Francisco José, maniobraba a fin de romper el matrimonio entre su hijo e Isabel. Hubo un intento de hacer una cuarta película, pero ya para entonces Romy Schneider tenía 21 años y se negó a hacerla. La trilogía de Sissi convirtió ese matrimonio de conveniencia en una de las historias de amor más románticas y empalagosas de la pantalla.

Sin embargo, la realidad fue bien distinta. Pronto Isabel de Baviera tuvo que vivir numerosas desgracias, como la muerte de su hija Sofía con tan solo dos años. Desgracias que la fueron sumiendo en una depresión que le duraría el resto de su vida. Al parecer Isabel amaba realmente a Francisco José, pero los asuntos del imperio le mantenían alejado siempre de su esposa. Agobiada por un protocolo extremadamente rígido en la corte austriaca y maltratada por una suegra que no la quería, Sissi se fue convirtiendo, poco a poco, en una mujer tremendamente infeliz. Isabel se alejó de la corte austriaca y pasó el resto de sus días viajando por Europa.

Romy Schneider interpretando a Sissi en Ludwig, de Luchino Visconti

Romy Schneider no cumplió su promesa de no volver a interpretar a Sissi y en 1972 se puso a las órdenes de Luchino Visconti para dar vida de nuevo al personaje en Luis II de Baviera, el rey loco, una película, desde luego, muy diferente a las anteriores. Sissi era prima del rey de Baviera y éste estaba enamorado de ella aunque diversas razones hicieron imposible ese amor. En esta película Visconti le dio a Romy la oportunidad de interpretar a la verdadera Isabel, una mujer madura y triste. Una Sissi madura y triste fue también la que compuso Ava Gardner en la película Mayerling, dirigida por Terence Young en 1968. Mayerling contaba la historia de Rodolfo, el hijo de Francisco José e Isabel que se suicidó junto a su amante cuando el emperador se negó a aceptar su matrimonio. Ha habido también alguna Sissi en versión animada. En 1997 la televisión francesa produjo una serie de dibujos animados sobre el personaje y en 2007 se estrenó la película El reino de los chiflados, una producción alemana que contaba en tono paródico la historia de amor de la pareja imperial.

En los últimos años ha sido la televisión la que se ha ocupado del personaje. En 2009 se estrenó una producción austriaca para televisión dividida en dos partes, protagonizada por la actriz italiana Cristiana Capotondi, y el año pasado Disney Plus emitió otra mini serie, titulada Sisi (con una sola “s”) protagonizada por Dominique Davemport en la que se incluían nuevos elementos en la historia, como el sexo. Este mismo año Netflix ha estrenado una nueva serie sobre Isabel de Baviera. Se titula La emperatriz. La primera temporada cuenta con seis capítulos y ya se ha anunciado una segunda para el año que viene.

Litografía del asisinato de Isabel de Baviera, Sissi, en el lago de Leman.

Isabel de Baviera intentó escapar de sus desgracias viajando por Europa, siempre vestida de negro y con la cara cubierta por un abanico o un velo. No quería que la gente viese las arrugas de su rostro. En los últimos años de su vida Isabel sufrió nuevas desgracias, como el suicidio de su primo el rey Luis II; el fusilamiento de su cuñado Maximiliano, emperador de México, o la muerte de su hermana pequeña en el incendio del Bazar de la Caridad de París. Hasta que un día le tocó a ella. El 10 de septiembre de 1898, mientras paseaba con su dama de compañía a orillas de lago Leman, un anarquista italiano, Luigi Lucheni, le clavó un estilete en el corazón. En realidad el atentado ni siquiera iba dirigido contra ella. El anarquista había planeado asesinar a un aspirante al trono francés de la casa de Orleans, pero su visita a Ginebra fue cancelada a última hora y esa mañana leyó en el periódico que la emperatriz Isabel estaba en la ciudad y decidió cambiar de objetivo. Un final que nada tiene que ver con aquel relato almibarado lleno de valses y miriñaques de las películas de Romy Schneider. Películas que convirtieron en leyenda rosa la vida de una mujer tremendamente desgraciada.

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