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'El fred que crema', la naturaleza del odio en un western en los Pirineos

Greta Fernández y Roger Casamajor protagonizan el debut de Santi Trullenque, una historia sobre la violencia y la supervivencia que mezcla la persecución a los judíos en Andorra en los años 40 y las rencillas familiares

Fotograma de 'El fred que crema' / FILMAX

Madrid

La literatura y el cine están plagados de relatos sobre la Segunda Guerra Mundial y la persecución de los judíos por los nazis. Para su primera película, al director Santi Trullenque no le interesaba tanto el episodio histórico como el estudio antropológico del odio y el mal en una pequeña comunidad. "Siempre tuve claro que no quería hacer una película histórica, yo no quería hacer una película de judíos y alemanes, que que son un subgénero dentro del género de la Segunda Guerra Mundial. Me interesaba mirar la idiosincrasia de una pequeña comunidad que está hecha de silencios, de miradas, de folclore, de canciones, de cosas muy costumbristas, pero que van construyendo una cosmovisión, un universo que hace verosímil el resto de la historia", explica en conversación con la Cadena SER.

En un pueblo de Andorra enmarca El Fred que crema -El frío que quema-, una historia en la que mezcla los casos reales de pasantes en esa zona, de gente que ayudaba a los judíos a ocultarse, con un drama familiar de rencillas, secretos y pasiones ocultas. "Es una cosa muy muy desconocida pero está bien documentada y la película parece una anomalía, pero es cierto que la Gestapo hacía algunas incursiones periódicas en Andorra buscando judíos o o prisioneros de guerra que sabían que se habían escapado Hay un par de episodios bastante sangrientos y espectaculares en Andorra de la Gestapo persiguiendo gente, disparando persecuciones. Todo eso sucedió y me pareció que era una oportunidad de poder hablar o contar una historia sobre la naturaleza del bien y del mal".

El director ya avisa al inicio de la película con una cita de Steinbeck: Toda bondad y heroísmo surgen de nuevo, para luego ser destruidos y volver a resurgir. El mal nunca triunfará, pero tampoco morirá. El mal es intrínseco al ser humano, advierte, al igual que expone cómo el odio se hereda y contamina las relaciones. "El odio representa uno de los pilares fundamentales de toda familia y, de forma inexplicable y muy visceral, puede saltar a las siguientes generaciones y puede prevalecer. Este odio atávico del pasado se reencarna en las nuevas generaciones que lo van renovando", teoriza Trullenque.

La película trabaja con la idea de frontera, entre el deber de socorro y la supervivencia, entre el bien y el mal, entre el odio enraizado y la misericordia, en un entorno descomunal, y también fronterizo, como los Pirineos, que forja el carácter de los personajes. "Es esta naturaleza implacable, cruel, omnipresente, estas montañas que en realidad son como unos dioses que asisten indiferentes al drama humano. Los personajes están forjados en este medio por estas grandes montañas, estas grandes paredes que los aprisionan de alguna forma. Y eso es inevitable en tu formación, es decir, tú te forjas a base de frío y de piedra". Coincide con esta percepción Greta Fernández, la protagonista de la cinta.

"Creo que tengo a veces un rostro duro. Es una cosa que siento, que doy de por sí, y también tengo un rostro dulce. No lo sé, pero es verdad que me llaman mucho para hacer cosas duras. Debo tener algo en la mirada y en la cara que debo dar dureza", bromea la actriz que, junto a Roger Casamajor, Pedro Casablanc y Adrià Collado, encabeza el reparto de esta historia cruda y violenta. Ambos interpretan a una pareja a punto de tener a su primer hijo que ayuda a una familia de judíos y convive con el miedo y el peligro constante de la presencia nazi y la mirada del vecino. "Como actriz siempre busco personajes que les pasen cosas y que cambien en algo. Es bastante común, ¿no? Los personajes también aprenden durante el viaje. Hay algo que les cambia su manera de ser o de reaccionar, y lo bonito del personaje de Sara es que le pasan muchas cosas y, aunque parece que no pueda sentarse a pensarlas un poco, sí que la van cambiando muy a su pesar", explica Greta Fernández, que además del frío y un cursillo acelerado de andorrano, agarra la escopeta en una de las imágenes más potentes de la película.

"Hay algo poético también en la dureza, se convierte en algo un poco literal en algún momento, como cuando la ves con la escopeta, como toda esa cosa de mujer fuerte, dura, de época, que pasa a tener incluso una imagen. Es maravilloso. Hombre, mola, yo cuando leí esa escena pensé, hostia, qué guay, ¿no?". Ese es uno de los puntos fuertes del film, el tratamiento visual y una puesta en escena que transita entre un entorno grandioso y la oscuridad del interior de las casas de montaña de los años 40. "Soy un director muy interesado por la historia del arte o por la influencia pictórica, para mí es muy importante en términos lumínicos. Por ejemplo, en este caso es aplicar una luz tenebrista. Y con el director de fotografía nos inventábamos ahí como un poco un código lingüístico y decíamos, vamos a hacer una luz de Caravaggio. Porque la luz de Caravaggio es una luz más criminal, más densa, más violenta. Me gustan los negros densos, como de Gordon Willis, cuando la oscuridad acaba engullendo al personaje. En cambio, si vamos a buscar la luz de Zurbarán, es una luz más piadosa"

Al gran trabajo de fotografía que firma Àlex Sans se suma la banda sonora de Frances Gener para generar una atmósfera inquietante y tensa en una película que se mueve entre el thriller, el drama y, especialmente, en el western más seco y áspero. "El western a nivel formal ofrecía un marco perfecto. Es el gran género cinematográfico donde todos los otros géneros caben", confiesa Trullenque. El realizador lograr aportar su mirada cinematográfica a esta adaptación teatral y, de paso, no oculta sus referentes, como La noche del cazador, su película favorita, y otros títulos clásicos, como El jinete pálido de Clint Eastwod y La puerta del cielo de Michael Cimino. "Uno hace cine para dialogar y conversar con tus directores preferidos", concluye este director debutante sobre el universo de El fred que crema, nominada a mejor película en los Premios Gaudí.

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