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Opinión

Vale más un esclavo que una "niña"

En esta parte del mundo nos tenemos por muy avanzados, pero atendiendo a lo que ocurre en ciertos sectores laborales y en otros países, se diría que no hemos salido aún del siglo XIX

Vale más un esclavo que una 'niña'

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Madrid

Dice Kevin Bales, citado en El deseo interminable de José Antonio Marina, que "la esclavitud ya no es una cuestión de propiedad, sino de control absoluto de una persona para explotarla económicamente. Al no ser el esclavista dueño del esclavo, no tiene ninguna responsabilidad sobre él, ningún interés en que viva o muera porque es inmediatamente sustituible".

Se diría que es así exactamente como se comportan la mayoría de las grandes corporaciones con su bien más preciado: los trabajadores. Que ya no les importa que se deteriore su salud por las condiciones en las que se tienen que ganar el pan porque son fácilmente reemplazables y que todo vale para acumular cantidades estratosféricas de riqueza. Si es a costa de la mayoría, les da igual.

Por si la falta de ética de las empresas más grandes del mundo no fuera ya un escándalo, algunas de ellas tienen encima el cinismo (la cara dura, que diría mi abuelo) de dárselas de magnánimos filántropos con sus fundaciones. Ahí está el ejemplo de un Bezzos anunciando millonarias donaciones al mismo tiempo que echa a la calle a miles de trabajadores. Y más cerca un Amancio Ortega financiando aparatos médicos para curar el cáncer mientras la compañía de la que es dueño ha ido extendiendo la precariedad entre sus trabajadores, en especial de las mujeres a la vez que se van aumentando de forma vergonzosa los sueldos de los altos cargos.

Tendríamos que calcular el coste real a nivel de salud que acaba provocando trabajar sin recibir la remuneración justa y sin estabilidad. Y es que en esta parte del mundo nos tenemos por muy avanzados, pero atendiendo a lo que ocurre en ciertos sectores laborales y en otros países, se diría que no hemos salido aún del siglo XIX. Aunque no nos lo parezca porque las luminosas tiendas de Zara están más limpias que las minas de carbón.

 
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