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¿Por qué en el siglo XVII la gente pegaba "moscas" en su cara?

Los 'mouche' eran unos pequeños parches de seda o terciopelo negro que hombres y mujeres colocaban en distintas partes de su cara como elemento estético

Quien tiene pecas, ya no las oculta. Y quien no las tiene, se las pinta. Las pecas falsas están de moda desde hace algunos veranos. Por algo cuando las cámaras apuntaron a Meghan Markle durante su boda con el príncipe Harry en 2018 y se levantó el vuelo, las búsquedas en Google de "pecas Meghan Markle" aumentaron exponencialmente.

Meghan Markle durante su boda con el príncipe Harry en 2018

Si preguntáramos a un maquillador profesional, nos diría que la moda de pintarse pecas viene de más atrás. Quizá fue gracias a las de la modelo Twiggy en los 60, las de la actriz Charlotte Rampling en los 70 o quizá fue por culpa del Crayon Rousseur que sacó Chanel en los 90 precisamente para potenciar el bronceado.

En 'El Faro Peca' aprendimos gracias a la dermatóloga Ana Molina, que pecas y lunares no son lo mismo. Aunque la diferencia si hablamos de maquillaje se va perdiendo, porque antes de que estuviera de moda pintarse varias pecas, lo estaba pintarse solo una. El famoso lunar de Marilyn Monroe era más bien una pequita que ella se repasaba con eyeliner negro.

Retrato de Marilyn Monroe de Andy Warhol.

Y el que tenía la cantante Madonna en la comisura de los labios, y que fue su seña de identidad durante la época de "Buscando a Susan desesperadamente", también era pintado.

Madonna y Rosanna Arquette en 'Buscando a Susan desesperadamente' (1985)

Para saber desde cuándo las mujeres se han dibujado distintas manchas falsas en su piel debemos remontarnos al siglo XVII, cuando la viruela asoló Europa no solo llevándose por delante la vida de miles de personas, sino además dejando unas importantes cicatrices en la piel de los supervivientes.

Tanto hombres como mujeres comenzaron a pegar pequeños parches de seda o terciopelo negro a modo de lunar en distintas partes de su rostro para desviar la atención de las marcas de la viruela. A estas decoraciones se las conocía como "mouche", que en español podría traducirse como "mosca". Charles Perrault ya describía en su "Cenicienta" de 1697 cómo las hermanastras de la protagonista acudían a comprarlos en sus mercerías de confianza en París.

La reina Isabel de Farnesio retratada por Miguel Jacinto Meléndez (1718 - 1722). Museo del Prado

En el siglo XVIII llegó la vacuna contra la viruela de mano del Dr. Edward Jenner, pero los "mouche" se quedaron. Tenían todas las formas que uno se pudiera imaginar: circulares, cuadrados, triangulares, corazón, media luna... y con ellos pasó lo mismo que con los abanicos: adquirieron un significado según su ubicación en la cara.

- Junto a la boca: deseo de coqueteo

- Forma de cupido: búsqueda del amor

- En la mejilla derecha: casado

- En la mejilla izquierda: viudo

- Forma de media luna: disponible para tener una cita nocturna

- Debajo del ojo: noche de pasión

Mouche o lunares falsos en sus distintas formas

Con el paso del tiempo los lunares falsos quedaron relegadas a las trabajadoras sexuales y a las damas de compañía, hasta terminar desapareciendo. O casi. A mediados del siglo XX las grandes divas de Hollywood quisieron recuperarlas. Gracias a ellas, hoy podemos lucir las pecas con más orgullo.

Sobre la firma

Irene González-Higuera

Irene González-Higuera

Graduada en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid, ha desarrollado su carrera profesional tras los micrófonos de la Cadena SER. Se incorporó al equipo del programa "El Faro" en 2019.

 
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