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Ciencia y tecnología

El día en el que la inteligencia artificial no necesitó al ser humano: cómo gestionar una revolución que ya ha comenzado

Herramientas como Auto GPT permiten a la inteligencia artificial tomar sus propias decisiones en beneficio de la empresa

El día en el que la inteligencia artificial no necesitó al ser humano: cómo gestionar una revolución que ya ha comenzado

El día en el que la inteligencia artificial no necesitó al ser humano: cómo gestionar una revolución que ya ha comenzado

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La era de la inteligencia artificial ha comenzado. Así lo daba a conocer Bill Gates el pasado mes de marzo a través de su blog personal, donde aseguraba que la llegada de aplicaciones como ChatGPT estaban asentando las bases de una nueva revolución tecnológica que sucederá a la que inició la interfaz gráfica de usuario hace ya varias décadas: "La inteligencia artificial es tan revolucionaria como los teléfonos móviles e Internet". Y es que, a pesar de que lleva ya varias décadas entre nosotros, esta tecnología nunca antes se había acercado tanto a la sociedad en su día a día como ahora.

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A día de hoy podemos pedirle a Chat GPT que nos escriba un texto determinado, a Midjourney que ilustre dicho contenido con una imagen creada para la ocasión, a Frase.io que nos de las claves para optimizar nuestro contenido en Internet y a Ocoya que nos distribuya este proyecto a través de las redes sociales para llegar al máximo número de personas posible mediante unos pocos clics. Sin embargo, todo estos modelos tienen una limitación: requieren de los prompts o indicaciones que le haga el usuario para trabajar. Entre todas estas apps de nueva creación ha surgido con fuerza una conocida como Auto-GPT. Una herramienta, desarrollada por el escocés Toran Bruce Richards, que aspira a acabar con todos estos clics y que sea la propia IA quien se haga cargo de todo.

La revolución Auto-GPT y el autoprompting

En resumidas cuentas, Auto GPT es una aplicación de código abierto que permite a los modelos de lenguaje GPT 3.5 y GPT-4 automatizar tareas sin intervención humana. A pesar de que no sea la única, pues también podemos encontrar otras como Pinecone, JARVIS o Baby-AGI, a día de hoy es la que más repercusión ha logrado a nivel internacional. Tras establecer unos objetivos iniciales, la herramienta comienza a trabajar a destajo hasta que los consiga. Desde crear una aplicación de cero hasta gestionar una empresa como si de un ser humano se tratara.

Todo ello gracias a su inteligencia adquirida a base de entrenamiento y su capacidad de interactuar con el entorno digital en tiempo real, lo que le permite dar respuestas a todo tipo de preguntas en tiempo real. Dado que no requiere de la intervención de ningún ser humano, esta herramienta es capaz de cuestionarse sus propias respuestas y mejorarlas con el objetivo ser todavía más precisa y optimizar todavía más su trabajo.

¿Realidad o humo?

Para hablar sobre Auto GPT contamos con Eric Jorge Seguí, de Agencia SEO, quien ya ha podido probar esta herramienta que, tal y como asegura, todavía está en pañales: "Es un asistente al que le pides algo y utiliza la red y la IA para generar aquello que necesitas. Actualmente es una versión beta y no deja de ser una demostración, pero una versión mejorada debería ser fácil de alcanzar". Bajo su punto de vista, a día de hoy no tiene aplicaciones reales muy útiles. No obstante, reconoce que tiene mucho margen de mejora y que puede ser de gran utilidad.

A pesar de que servicios como Auto GPT parezcan poner en peligro el trabajo tradicional, Seguí reconoce que, al menos de momento, tendrán que ser supervisados por los humanos en todo momento: "El principal problema de las inteligencias artificiales reside en los datos y en las posibles decisiones éticas y morales que puedan implia". De ahí que las inteligencias artificiales requieran constantemente del apoyo e un ser humano. De esta manera, plataformas como Auto GPT pueden llegar a tomar decisiones e incluso apoyar a los seres humanos. No obstante, Seguí ve difícil que gestione al 100% una empresa: "Yo creo que hasta dentro de cinco años, siendo muy optimistas, no veremos algo así".

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La inteligencia artificial y el fin del trabajo

¿Acabará entonces con el trabajo tal y como lo conocemos? Tras hacerle esta misma pregunta a la inteligencia artificial autónoma Agent GPT, esta reconoce que su integración en nuestro día a día podría provocar la pérdida de empleo en ciertas industrias y una creciente brecha entre la riqueza y la pobreza. Según un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Princeton y la Universidad de Nueva York, la integración de la inteligencia artificial en nuestro día a día pone en jaque hasta 20 empleos tradicionales entre los que podemos encontrar el de teleoperador o el de profesor de educación secundaria en algunas materias.

No obstante, asegura que esta nueva revolución tecnológica también abrirá nuevas vías de empleo en campos relacionados con la tecnología. De esta manera, la inteligencia artificial Agent GPT explica que esta tecnología se centrará en los trabajos de tipo mecánico y el ser humano en los creativos: "A largo plazo podría mejorar la calidad de vida de los trabajadores al permitirles centrarse en trabajos creativos y que requieran de habilidades humanas". Bajo su punto de vista, el hecho de que la inteligencia artificial mejore tanto la eficiencia como la productividad de la industria aumentará tanto la cantidad como la calidad de los productos, lo que permitirá que los precios de los mismos bajen y que el cliente esté mucho más satisfecho con los mismos.

El factor humano y una regulación necesaria

¿Y qué pasa si le hacemos esta misma pregunta al ser humano? Hace ya varios meses, miles de expertos reclamaban a través de una carta frenar el desarrollo de esta tecnología. Entre ellos el magnate al frente de Tesla, Elon Musk, y el cofundador de Apple, Steve Wozniak, quienes alertaban acerca de los peligros de una evolución descontrolada de esta tecnología. ¿Cómo se gestiona una evolución de este calibre? Según nos cuenta el doctor en Ingeniería Informática y profesor especializado en Inteligencia Artificial Ética Juan Ignacio Rouyet, quien aboga por regular este sector de la misma manera que lo hacemos, por ejemplo, con el de la aviación.

"Poner límites no significa frenar la inteligencia artificial. Pensemos, por ejemplo, en la aviación. Hoy volamos y volamos bastante porque confiamos en la aviación, porque sabemos que tiene una normativa y que tiene una supervisión. Lo mismo tiene que suceder con la inteligencia artificial. Tenemos que pensar qué tipo de inteligencia artificial queremos para que esta al final sea confiable, para que podamos confiar en la inteligencia artificial y por lo tanto se pueda desarrollar", cuenta Rouyet.

La visión ética de la revolución de la inteligencia artificial

El profesor reconoce que es muy complicado evitar que la inteligencia artificial caiga en malas manos. No obstante, sí que podemos estar prevenidos ante este tipo de escenarios si llevamos a cabo una regulación basada en cuatro puntos que impida a estas manos actuar sin ningún tipo de impunidad:

  • Regulación: "Tenemos que ver qué tipo de inteligencia artificial queremos y esa reflexión convertirla luego en una normativa con sus respectivas obligaciones".
  • Auditoria: "Tenemos que auditar o supervisar la inteligencia artificial como se hace en otros ámbitos para conocer qué tipo de tecnología se está poniendo en el mercado".
  • Concienciación: "Hay que explicar cómo funciona la inteligencia artificial a un nivel asequible. Primero para quitar miedos, porque sí que es verdad que la inteligencia artificial tiene riesgos, pero también es verdad que hay miedos infundados. Hay que quitarle el miedo y saber cómo funciona porque eso nos hará entender sus límites y por qué hace lo que hace".
  • Factor humano: "No tenemos que perder la capacidad de decidir cuando estemos usando la inteligencia artificial. Que tenga una cierta autonomía para que nos proponga soluciones, pero que al final siempre podamos decidir".

¿Llegamos tarde para regular la inteligencia artificial?

En declaraciones a la Cadena SER, la responsable de inteligencia artificial en Singular Nerea Luis opina que no llegamos tarde a la regularización del sector. A pesar de que reconoce que en la regulación siempre ha ido un paso por detrás de la innovación en el campo de la tecnología, la doctora en ciencias de la computación y divulgadora de inteligencia artificial nos habla de la existencia de un borrador a nivel europeo que ya establece una serie de reglas a modo semáforo alrededor del uso de la inteligencia artificial en sectores concretos.

Nerea Luis está a favor de avanzar con cuidado. No obstante, reconoce que establecer una moratoria de seis meses como la que se solicita en la u firmada por miles de expertos y expertas en el campo de la tecnología podría no ser suficiente para aterrizar las distintas ideas que proponen. De esta manera, y dado que provocaría un retraso todavía mayor en lo que se refiere al desarrollo de la inteligencia artificial, la doctora en ciencias de la computación incide en la necesidad de aprobar el borrador europeo acerca de la regularización del sector.

No obstante, la experta de Singular reconoce que todavía falta para que la inteligencia artificial este al mismo nivel que el ser humano o incluso de superarle: "Auto GPT es un pasito, pero tampoco son máquinas que todavía razonen y lo hagan bien, siendo conscientes de lo que están razonando". Bajo su punto de vista esa es una de las grandes dudas en torno a un sector en auge: "Una de las dudas en torno a estas herramientas se basa en si estos modelos de lenguaje van a tener algún tipo de tope en el momento en el que se les requiera hacer un razonamiento un poquito más extenso. Tenemos que entender las limitaciones y que estamos lejos de un supercerebro".

Finalmente, Nerea Luis reconoce que la regularización del mercado dependerá de las empresas a la cabeza de este sector. Desde la propia Open AI hasta Microsoft o Google. Mientras se ponen de acuerdo, la experta invita a la sociedad a utilizar estas herramientas en su día a día pues pueden resultar de lo más prácticas a nivel usuario. A pesar de que muchas personas vean a la inteligencia artificial como una rival a batir, esta puede convertirse en una gran aliada para optimizar nuestro día a día en el trabajo. ¿Podremos cohabitar en la oficina en un futuro no tan lejano?

David Justo

David Justo

(Astrabudua, 1991) Periodista especializado en tecnología y buscador de historias virales e inverosímiles...

 
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