Elecciones 23 de julio

Política

PP y PSOE preparan a sus candidatos para un choque frontal en un cara a cara clave en plena campaña electoral

Sánchez hará una defensa de la gestión del Gobierno, mientras que Feijóo pedirá la derogación del 'sanchismo'

Reportaje EP76 | No hay debate: tiene que haber debate

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09:36

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Madrid

Llegó el día del esperado cara a cara entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo, el único que ha aceptado el líder del PP. Ambos partidos preparan a sus candidatos para un choque frontal en el que el líder del PSOE hará una defensa de la gestión del Gobierno y dedicará una mirada muy crítica a los pactos con Vox, mientras que Feijóo pedirá la derogación del sanchismo y hará una propuesta de un Ejecutivo sin extremismos.

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Será un debate que todos los analistas coinciden en señalar como clave en campaña. Un debate a dos que llegará con Vox y Sumar viéndolo desde sus casas y tratando de marcar su propia agenda. El partido de Yolanda Díaz, con propuestas sociales; la ultraderecha, apretando con los pactos locales.

Normas del debate

El debate se celebrará en una mesa de dos metros y medio, con los dos candidatos frente a frente. Durará unos 100 minutos y no podrán tener móviles ni tablets encima de la mesa. Los moderadores, Ana Pastor y Vicente Vallés, estarán en un atril fuera de la mesa y habrá una sala del tiempo con técnicos de la ACB para controlar que ninguno de los candidatos se excede. El debate empieza a las 22:00.

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se pondrá frente a Feijóo con dos ideas: reivindicar gestión y señalar los pactos del PP con la ultraderecha en comunidades autónomas y ayuntamientos. La idea que recorre todos los actos públicos de los socialistas estos días es que los pactos con la ultraderecha ya son una realidad. No es algo que viene, ya están aquí.

Así que Sánchez atacará a Feijóo por estos pactos, por la negación que hacen sus futuros socios de gobierno de la violencia de género o del cambio climático y sacando a relucir el programa de Vox para hacerle una pregunta: ¿cuántos de estos postulados aceptará si gobierna con la ultraderecha? Y la otra derivada de cómo están preparando el debate Sánchez y su equipo es cómo tratará a Feijóo.

Político de Estado

En el PP, mientras tanto, Alberto Núñez Feijóo sabe que Sánchez le atacará por sus pactos con la ultraderecha y prepara sus respuestas. Se presenta como un político de Estado, habla de unir a los españoles y dice que es necesario un cambio de Gobierno para ello. La idea de Feijóo es que lo que llama sanchismo ha llevado al PSOE a una radicalidad y a un personalismo que él espera corregir.

Sumar y Vox no estarán en el debate. La candidata Yolanda Díaz ha hecho un pronóstico sobre lo que pasará: será una noche de "zascas" entre dos hombres que, en su opinión, no representan a la totalidad del país. En Vox seguirán el debate desde casa y con la vista puesta en Aragón y Murcia, donde los pactos con el PP siguen sin fraguar. Las dos comunidades le van a dar a la ultraderecha munición para cargar contra el PP.

Cómo hemos llegado hasta aquí

Pedro Sánchez arrancó la larguísima precampaña que nos ha traído hasta aquí haciendo una propuesta al líder del PP: tener seis cara a cara con Feijóo, uno cada semana. Tenía el PSOE aún recientes los debates con el líder de la oposición en el Senado y buscó una forma de presionar por ahí al Partido Popular. La invitación quedó en nada.

No ha habido un cara a cara cada semana porque el PP rechazó esa propuesta. Feijóo, de hecho, solo ha aceptado participar en el cara a cara de este lunes con Pedro Sánchez. Lo habitual es que pase lo que ha ocurrido: que el que mejor va en las encuestas muestre más reticencias a participar en los debates.

Debate condicionado

Es una de las consecuencias de la falta de regulación. La celebración de un debate depende de los medios de comunicación y de la voluntad de los candidatos. Y su voluntad está, al final, condicionada por la posición en la que se encuentran.

El expresidente José María Aznar, por ejemplo, rechazó un cara a cara en 1996. No quiso asumir ese riesgo, como tampoco quiso Pedro Sánchez en 2019. Si un candidato va ganando, ir a un debate es correr un riesgo. Si va perdiendo, es una oportunidad.

Los otros debates de Sánchez y Feijóo en el Senado
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"Normalmente es que se ve más débil es el que más pierde y el que se ve más fuerte es el que más gana", explica Miguel Ángel Rodríguez, exsecretario de Estado de Comunicación con Aznar y actual jefe de gabinete de Isabel Díaz Ayuso. "A mi si me gustaría que fuera costumbre que el presidente y el jefe de la oposición debatieran y me parece que ese formato que se hizo en la época de Aznar, es más sensato. Lo que no sé es si debe hacer en plena campaña o antes. Si los debates fueran en precampaña habría más disposición. La costumbre de hacerlo en campaña es lo que hace a los políticos tener más recelos".

Eso es, según los analistas, lo que está ocurriendo ahora. "Esta es la tradición", explica José Miguel Contreras, especialista en Comunicación Política. "Normalmente se dice que los debates los proponen aquellos que tienen más necesidad de mejorar sus resultados en las encuestas. No siempre ha sido así. En el caso español va muy unido a quiénes son los líderes".

"El primer gran debate, el de Felipe González y Aznar, solo tiene lugar cuando González ve la posibilidad de perder las elecciones", añade Contreras. "Cuando ganaba de calle nunca aceptó el debate".

Fuerte en las encuestas

El líder del PP se ve fuerte en las encuestas y eso explica su rechazo a participar en los debates. "Feijóo cabalga a lomos de un gran resultado electoral", sostiene Verónica Fumanal, asesora en Comunicación que ha trabajado con Pedro Sánchez y Albert Rivera. "A él le interesa que esa espuma de victoria permanezca. Por tanto, pareciera que tiene menos interés en exponerse en un debate".

Y para eso es mejor adoptar una postura conservadora, es decir, no asumir riesgos. Así que Feijóo, esta noche, tiene más que perder que ganar y Pedro Sánchez cuenta con eso y con el hecho de ser presidente del Gobierno. Y además, Pedro Sánchez ya lo ha puesto a prueba en el Senado.

Sánchez lleva cinco años en el Gobierno y ha participado ya en cinco debates. Para Feijóo, esta es, en cambio, la primera vez que se enfrenta a un debate a nivel nacional. Lo que pase esta noche dependerá en buena parte de la preparación de los candidatos, porque en eso coinciden todos los analistas: la preparación es clave. Y esto, además, se puede comprobar echando la vista atrás, observando, por ejemplo, lo que pasó en 1993, en los primeros debates televisados de la democracia.

Los debates del 93

Se celebraron dos. En el primero, todo el mundo daba por hecho que Felipe González iba a ganar. Pero no, ganó Aznar y lo hizo en parte porque González no ensayó. Aznar, sí. Miguel Ángel Rodríguez le asesoró para aquel debate: "Al final el candidato necesita unas cuantas horas bastantes solo y es ahí cuando se hace el esquema. Las horas finales en soledad son las más importantes".

La preparación de Aznar, según Rodríguez, sorprendió a Felipe González, que aprendió la lección y sí se preparó para el segundo debate, que era a los pocos días. Lo preparó con Contreras: "Era la prehistoria. Nadie tenía experiencia al respecto. Tuvo un valor extraordinario histórico de perder la inocencia. Aquellos debates se caracterizaron por la falta de preparación. Felipe González no preparó nada el primer debate y el segundo lo hizo muy intensamente en unos días. Salió muy bien".

Entonces pusieron en práctica una estrategia: intentaron predecir el plan de su rival. "Pensamos que si fuéramos Aznar, llevaríamos el programa. Así que buscamos algún defecto que tuviera el programa", explica Contreras. "Lo primero que hizo González fue sacar el programa electoral del PP y preguntarle a Aznar cuántas veces dice la palabra empleo. Ni él ni nadie sabíamos", recuerda Rodríguez. "Ahí salió el tiburón que era González".

La estrategia salió bien: Felipe González ganó el segundo debate y también las elecciones. Veremos qué pasa esta noche. Aunque otra cosa en la que coinciden los que conocen la técnica es que, en realidad, lo que se dice en el debate no es lo más importante. Es más importante, dicen, la comunicación no verbal: el tono, los gestos, la actitud.

Los otros debates de Sánchez y Feijóo en el Senado

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De ahí que se siga negociando al detalle si los candidatos se sientan en una mesa, si lo hacen en atriles, a qué temperatura está el estudio o si hay o no planos de escucha. Es fundamental no cometer errores y es importante también el relato que se genere después: el debate sobre el debate.

 
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