Ciencia y tecnología

Los 20 microbios que actúan en la descomposición de todos los cadáveres: un hito para calcular la hora de la muerte en un crimen

Estos 20 microorganismos siempre aparecen para descomponer el cuerpo muerto de un animal y, por supuesto, esto incluye a los seres humanos

Equipo de medicina forense / SERGIO PEREZ EFE

Por primera vez, un equipo de científicos de la Universidad de Colorado, en Estados Unidos, ha identificado una red de 20 microbios diferentes que impulsan, de forma universal, la descomposición de la carne en los animales.

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Este nuevo descubrimiento tiene importantes aplicaciones en el futuro, porque, por ejemplo, permitirá a los médicos forenses determinar, de forma más precisa, el momento de la muerte de un ser humano en la escena de un crimen.

Estos 20 microbios siempre aparecen para descomponer el cuerpo muerto de un animal y, por supuesto, esto incluye a los seres humanos. En concreto, estos investigadores han analizado la descomposición 36 cadáveres en diferentes climas y en las distintas estaciones del año, y este proyecto ha sido financiado por la administración de Estados Unidos.

"Con suerte, estamos abriendo toda esta nueva área de investigación ecológica", afirma Jessica Metcalf, profesora de la Universidad Estatal de Colorado y autora principal de esta investigación, cuyos resultados publica la revista Nature Microbiology.

La descomposición del material biológico muerto es uno de los procesos más fundamentales de la Tierra. Los desechos orgánicos de las plantas representan la gran mayoría de la materia que se descompone y este proceso ha sido estudiado y comprendido relativamente bien por los científicos.

Sin embargo, se sabe comparativamente poco sobre la ecología de la descomposición de los vertebrados, incluidos los humanos, y comprender mejor cómo se descomponen los humanos tiene el potencial de hacer avanzar la ciencia forense.

36 cadáveres

Por esta razón, este proyecto de investigación ha sido financiado por la administración de Estados Unidos (en concreto, el Instituto Nacional de Justicia) y ha durado varios años, porque se ha analizado la descomposición de 36 cadáveres en tres grandes centros antropológicos y forenses diferentes: la Universidad de Tennessee, la Universidad Estatal Sam Houston, y la Universidad de Colorado.

Además, los 36 cadáveres fueron descompuestos en diferentes climas y durante las cuatro estaciones. Luego, el equipo de investigación recogió muestras de piel y suelo durante los primeros 21 días de cada cuerpo en descomposición.

Este trabajo de investigación ha permitido obtener una "cantidad significativa" de información molecular y genético a partir de las muestras. Y, en una segunda fase, se ha utilizado esa información para construir una imagen general de la "comunidad microbiana" presente en cada cadáver en descomposición.

Sorpresa científica

"Esencialmente" - explica Metcalf-, "qué microbios hay, cómo llegaron allí, cómo cambia eso con el tiempo y qué están haciendo".

Como gran novedad, con independencia del clima o el tipo de suelo, estos investigadores encontraron el mismo conjunto de aproximadamente 20 microbios especializados en descomposición en los 36 cadáveres analizados.

Y todavía hay más sorpresas: esos microbios llegaron como un reloj en ciertos puntos del proceso y durante el período de observación de 21 días. Y los insectos también jugaron un papel clave en su llegada.

Revolución en medicina forense

Identificar la composición constante y el momento del microbioma en descomposición tiene implicaciones importantes para la ciencia forense.

De hecho, Metcalf y sus colaboradores (David Carter, profesor de ciencias forenses en la Universidad Chaminade de Honolulu, y Rob Knight, director del Centro para la Innovación en Microbiomas de la Universidad de California San Diego) han creado ya una nueva herramienta que puede predecir, con mayor precisión, el tiempo que ha transcurrido desde la muerte de un cuerpo.

"Nunca se sabe si habrá huellas dactilares, manchas de sangre o imágenes de la cámara. Pero los microbios siempre estarán ahí", subraya David Carter. Sin embargo, esta herramienta funciona mejor en escenas de muerte al aire libre.

La directora del Instituto Nacional de Justicia, Nancy La Vigne, considera que esta investigación es particularmente prometedora, porque "una de las preguntas principales de cualquier investigación de muerte es '¿cuándo murió esta persona?'".

Más aplicaciones

El descubrimiento de esta red de 20 microbios "descomponedores" no solo permitirá calcular mejor el momento de la muerte de restos humanos, sino también ayudar en la identificación del difunto, determinar los posibles sospechosos de su muerte y confirmar o refutar coartadas.

Estos últimos hallazgos se basan en más de una década de trabajo de Metcalf, Carter y Knight, incluido un estudio inicial, que involucró la descomposición de ratones en diferentes suelos en un laboratorio controlado, así como un seguimiento que involucró la descomposición de cuatro cadáveres.

Además de las aplicaciones forenses, Metcalf ve otras oportunidades para utilizar esta nueva información. "Veo muchas aplicaciones potenciales en las industrias agrícola y alimentaria", concluye Metcalf.

Javier Gregori

Javier Gregori

Periodista especializado en ciencia y medio ambiente. Desde 1989 trabaja en los Servicios Informativos...

 
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