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El compositor que incluyó una canción en los títulos de crédito de una película

Se cumplen 130 años del nacimiento de Dimitri Tiomkin, uno de los grandes pilares de la música cinematográfica de todos los tiempos.

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Antiguamente en el cine había una regla no escrita que prohibía que una canción con letra sonara antes del primer diálogo de una película. Incluso en los musicales el tema de los títulos de crédito solía ser instrumental. Todo esto iba a cambiar en 1952 con el estreno de una película: Solo ante el peligro. El compositor de la banda sonora, Dimitri Tiomkin, tuvo el acierto de utilizar una canción, Do not forsake me oh my darling, al inicio y al final del film; canción que los espectadores tarareaban al salir del cine y, desde ese momento, quedaba identificada con la película. El tema se situó en el número uno de los discos más vendidos durante varias semanas y a partir de entonces se impuso la moda de incluir en las bandas sonoras una canción como leitmotiv de la película.

Dimitri Tiomkin nació en Ucrania en el año 1899. Desde muy pequeño se reveló como un auténtico talento musical. Con apenas 20 años ya era un reputado pianista y compositor en San Petersburgo. Su primer contacto con el cine fue sin embargo bastante humilde. Con la revolución rusa tuvo que renunciar a su carrera de concertista para ganarse la vida tocando el piano en las salas de cine mudo. Fue una etapa breve ya que, en cuanto pudo, se trasladó a Alemania donde pudo volver a las salas de conciertos. El momento clave de su carrera llegó a mediados de los años 20 cuando viajó a Estados Unidos para ofrecer una serie de actuaciones. Allí se enamoró del jazz, de la música de George Gershwin y también del folklore tradicional americano.

Ese primer contacto con la música americana le cambiaría la vida, pero la que le introdujo en Hollywood fue su mujer, la bailarina austriaca Albertina Rasch que en 1929 había sido contratada para supervisar los números de balé de las recién creadas películas musicales. Ella recomendó a su marido para componer algunas piezas y así Tiomkin empezó a trabajar para la Universal. El espaldarazo definitivo a su carrera le llegó al entablar amistad con el director Frank Capra para el que compuso bandas sonoras como Caballero sin espada, Juan Nadie, Qué bello es vivir y Horizontes lejanos, por la que obtuvo su primera nominación al Oscar.

Dimitri Tiomkin también destacó en el campo del suspense de la mano de Alfred Hitchcock con películas como Extraños en un tren, Yo confieso, La sombra de una duda o la que probablemente sea su obra maestra junto al director británico: Crimen perfecto. Pero, sin duda, su gran especialidad fue el western, género que Tiomkin contribuyó a renovar musicalmente a partir de los años 50. “La gente me pregunta lo mismo una y otra vez y siempre les contesto que yo soy un enamorado de la música del western. Al público le gusta que introduzca elementos de música americana en mis partituras, pero no lo hago para agradar, es que creo que Estados Unidos cuenta con un gran tesoro que es su música folk”, explicaba Tiomkin.

Duelo al sol, Río Rojo, La gran prueba, Duelo de titanes, Los que no perdonan… son algunos de sus muchos títulos en este género. O Río Bravo donde se incluía el famoso tema de “degüello”. Un tema que volvería a sonar en El Álamo, otra de las grandes obras maestras de Dimitri Tiomkin que incluía además The green leaves of summer, una canción que se hizo muy popular en los años 60.

Durante la década de los 50 y los 60, Dimitri Tiomkin se convirtió en un personaje muy famoso, probablemente el compositor de cine más conocido entre el público en aquellos días. La gente canturreaba sus melodías y él aparecía constantemente en revistas y programas de televisión. Su popularidad aumentó aún más cuando se convirtió en uno de los compositores habituales de las superproducciones que se rodaban en aquellos años como 55 días en Pekín, Tierra de faraones, La caída del imperio romano, El Mayor espectáculo del mundo o Gigante, donde su música hacía más grande si cabe los inmensos espacios tejanos llenos de ganado.

A lo largo de su carrera Dimitri Tiomkin logró 15 nominaciones al Oscar y lo ganó en cuatro ocasiones. Dos por Solo ante el peligro y una por El viejo y el mar y Escrito en el cielo, film protagonizado por John Wayne, uno de sus grandes amigos. Al recoger la estatuilla por esta película Tiomkin pronunció uno de los agradecimientos más célebres de la historia de los Oscar. Dedicó el premio a Mozart, Strauss, Brahms y otros grandes compositores clásicos y aunque el público se reía, no era una broma. Estaba reconociendo a los hombres que le hicieron amar la música.

En 1967 falleció su esposa, Albertina Rasch. La noche en que regresaba a su casa tras el funeral, Tiomkin fue asaltado y apaleado por unos delincuentes. Aquellas dos desgracias abatieron profundamente al compositor que decidió abandonar la música y se trasladó a vivir a Londres. Aún participaría, no obstante, en un par de películas más pero su salud se fue deteriorando poco a poco. Murió en Inglaterra el once de noviembre de 1979, sin embargo, nunca dejó de agradecer su suerte al que fue su país adoptivo, los Estados Unidos. “Tengo que ser sincero y decir que si he conseguido el éxito en mi profesión se lo debo a este maravilloso país en el que he vivido y a su gente, a la que llevo unido desde hace muchos años”, decía.

 
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