Goya
Pero Goya, referida a los premios cinematográficos, no figura en el diccionario. Y es extraño, porque los académicos recogieron la palabra óscar en un diccionario manual de 1989 y en su diccionario oficial en 2014

Madrid
Si este programa se emitiese en El Salvador, hoy podríamos estar hablando de la goya de los Goya. Y si se emitiera en Nicaragua podríamos charlar sobre unos galardones que premian a reconocidos sabiondos. Porque en esos países, respectivamente, goya es una resaca o nombra a un sabelotodo. Y son las dos únicas acepciones que encontramos en el diccionario para la palabra goya. Sí que encontramos el adjetivo goyesco, que los académicos recogieron hace justo un siglo, para referirnos a lo perteneciente, relativo o propio del pintor español.
Pero Goya, referida a los premios cinematográficos, no figura en el diccionario. Y es extraño, porque los académicos recogieron la palabra óscar en un diccionario manual de 1989 y en su diccionario oficial en 2014, como en 2001 también recogieron la palabra nobel referida a los premios que la fundación sueca otorga anualmente.
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DescargarEs verdad que los nombres propios no encuentran un lugar en el diccionario salvo aquellos personajes de ficción que se han convertido en estereotipo de perfiles humanos: donjuán, para el hombre seductor, o quijote, para el idealista. También para aquellos nombres propios que dieron nombre, por ejemplo, a una enfermedad: parkinson o alzheimer, por ejemplo.
Y este sería el caso de Óscar y Nobel, dos epónimos como Goya o Cervantes que han dado nombre a dos premios de referencia en España. Así que el sentido común nos diría que o sobran los unos o faltan los otros. Yo ahí lo dejo para la consideración de los académicos, especialmente la de Manuel Gutiérrez Aragón, que de cine y de goyas lo sabe todo...





