¿Morcilla con arroz y sangre para desayunar? Así se empieza el día en Budapest
Este tipo de desayuno, conocido como paraszt reggeli (desayuno campesino), tiene raíces profundas en la vida rural húngara

¿Morcilla con arroz y sangre para desayunar? Así se empieza el día en Budapest
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En Budapest, el desayuno no es una comida ligera ni rápida. Es una experiencia contundente, sabrosa y profundamente tradicional. Así lo cuenta el chef Zsolt Beke en el programa El Primer Vuelo de la Cadena SER, donde comparte sus recomendaciones para quienes visiten la capital húngara.
"Mi consejo es que intentéis no ir a un sitio a comer de todo. Hay que ir, por ejemplo, paseando por la calle, y cuando veas diferentes carnes serias, hay que entrar", explica Beke, animando a los oyentes a descubrir la auténtica gastronomía local en las carnicerías de barrio.
Allí, el desayuno se convierte en un ritual: morcilla de arroz con hígado, chorizo y morcilla con sangre, cocinados al momento, servidos con pan y mostaza. "Este trío normalmente va junto. Lo cocinan ahí, lo fríen, y mientras esperas tu pedido te lo puedes probar con pan y mostaza", describe el chef. "Es un plato que para los húngaros, en los últimos 100 años, siempre era un desayuno por la mañana", añade.
Este tipo de desayuno, conocido como paraszt reggeli (desayuno campesino), tiene raíces profundas en la vida rural húngara. Era la comida que se tomaba tras la matanza del cerdo, rica en proteínas y sabor, pensada para afrontar jornadas de trabajo físico.
Pero el desayuno húngaro no termina ahí. Otro imprescindible es el lángos, una masa frita elaborada con harina, levadura y patata. Aunque algunos lo comparan con la pizza, Beke aclara:"Decimos que es la pizza húngara, pero tampoco es como una pizza, simplemente lo decimos asi porque es redonda". comenta.
El lángos se sirve con tres sabores básicos: tejföl (nata agria húngara), crema de ajo y queso rallado. "La nata agria no es líquida, es una crema. Es como un yogur griego, pero mucho más espeso", explica Beke, destacando la textura y el sabor únicos del plato.
Y como ocurre con los churros en España, elegir bien el lugar donde se compra el lángos es clave:"Estos productos también son como un poco de churros aquí. Hay que elegir el sitio donde pides, porque entre buen churros y mal churros hay que tener un poco de suerte", advierte.
Así, entre morcillas, lángos y crema de ajo, Budapest ofrece una forma muy particular y deliciosa de empezar el día.




