El "pecado máximo" por el que, según el 'Washington Post', Machado no será presidenta de Venezuela
Según dos personas cercanas a la Casa Blanca citadas por el periódico, aceptar el Premio Nobel le cerró la puerta a cualquier apoyo para liderar la transición en Venezuela

OLE BERG-RUSTEN / POOL (EFE)

La aceptación del Premio Nobel de la Paz por parte de María Corina Machado, un galardón que Donald Trump ha codiciado durante años, se ha convertido en el punto de ruptura entre la opositora venezolana y el expresidente estadounidense. Según dos personas cercanas a la Casa Blanca citadas por The Washington Post, ese gesto fue visto como un "pecado máximo" que le cerró la puerta a cualquier apoyo para liderar la transición en Venezuela.
Aunque Machado intentó suavizar el impacto dedicando el premio a Trump, la decisión de aceptarlo marcó un antes y un después. "Si ella lo hubiera rechazado y dicho: "No puedo aceptarlo porque es de Donald Trump', hoy sería la presidenta de Venezuela", afirmó una de las fuentes consultadas por el diario.
El desencuentro se produce en un momento en el que Trump ha asumido un papel central en la política venezolana tras la captura de Nicolás Maduro en una operación relámpago que él mismo calificó como "un éxito total". Desde el Air Force One, el presidente declaró que Estados Unidos está "a cargo" de Venezuela y que su objetivo es "sanear el petróleo, sanear el país, recuperarlo y luego tener elecciones". Sin embargo, dejó claro que Machado no forma parte de ese plan: "Sería muy difícil para ella ser líder", dijo, argumentando que "no tiene el apoyo ni el respeto dentro del país".
Estas palabras sorprendieron a los aliados de la opositora, que habían confiado en que su cercanía con Washington y su papel en la lucha contra Maduro la situarían en el centro de la transición. Pero la Casa Blanca parece apostar por Delcy Rodríguez, reconocida por las fuerzas armadas como presidenta interina tras la operación militar. Rodríguez ha enviado mensajes conciliadores a Trump, asegurando que "nuestros pueblos merecen paz y diálogo, no guerra", mientras el expresidente mantiene buques de guerra y tropas en alerta en el Caribe y no descarta nuevas acciones militares en la región.




