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Opinión

El negocio de la guerra

Cuando lo has dado todo, nadie te puede quitar nada. Disculpen que haga frases. Hago frases como mi madre hace lentejas, con todo el amor del mundo

El negocio de la guerra

Barcelona

Las guerras siempre las ganan los muertos. Nadie lo sabe, pues para saberlo hay que estar en el otro barrio y, desde el inicio de los tiempos, los vivos y los muertos no nos hablamos. Los espiritistas lo intentan, pero hablan solos. La gente que habla sola se parece a la gente que baila sola en que no forman parte de la fiesta. Me refiero a las fiestas de las victorias. Cada país tiene la suya. Las victorias se celebran para disimular las matanzas. Las guerras siempre las ganan los muertos, porque para ganar una guerra hay que perderlo todo. Vean nuestra guerra civil. Resulta que los que perdieron la guerra la habían ganado sin que nadie se diera cuenta. Solo lo sabían ellos. Cuando lo has dado todo, nadie te puede quitar nada. Disculpen que haga frases. Hago frases como mi madre hace lentejas, con todo el amor del mundo. La próxima guerra la van a ganar otra vez los muertos. Ya lo leerán, porque la historia se escribe en las lápidas de los cementerios. ¿Quieren saber qué pasó? Léanlo en el mármol frío de los nichos. Todo se resume a un nombre y a un par de apellidos, todo sucede entre el día en que empieza y el día en que acaba una vida y, acaso, va seguido de una frase escrita con todo el amor del mundo como unas lentejas calientes. No se fíen de las frases que se escriben ahora. Son asquerosas. A principios de año, leí esta frase en una revista de emprendedores. Decía así: “Europa se prepara ante la escalada bélica. ¿Qué oportunidades de negocio surgen?”. Claro, la guerra es una oportunidad para forrarse. Si esto lo dice un pacifista, le montan un consejo de guerra, y lo fusilan por traidor y por cobarde. Pero los que hacen negocios con el armamento son los traidores a la vida y los cobardes, que mandan a otros a matarse. Las guerras siempre son así.