Elisa Pinto: "López Madrid me dijo que había contratado a un comisario, Villarejo, experto en hacer coartadas"
La dermatóloga testifica en el juicio que el empresario refirió en varias ocasiones que el policía estaba trabajando para él

El excomisario José Manuel Villarejo a su llegada a la Audiencia Nacional el pasado lunes / Mariscal (EFE)

Madrid
La dermatóloga Elisa Pinto ha declarado como testigo ante la sección cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional que López Madrid le dijo que "había contratado a un comisario, Villarejo, que era experto en hacer coartadas". "Me dijo que yo podía acabar sepultada y que era experto en poner en su sitio a las chulas como yo", ha señalado.
El empresario y el policía retirado se juegan seis años de cárcel por un presunto delito de cohecho que se habría cometido al encargar el primero al segundo toda una serie de maniobras para hostigar a la mujer, que acabó siendo atacada con un objeto punzante en presencia de su hijo de ocho años en una parte del asunto que se juzgará en febrero en Madrid.
Pinto, que ha tenido que hacer pausas a lo largo de su declaración para recomponerse, ha explicado que fueron varias las ocasiones en que López Madrid mencionó que tenía a Villarejo en nómina. "Me dijo que se lo había presentado (Francisco) Granados -exconsejero de Presidencia de Madrid- en un hotel, el Santo Mauro creo, porque Villarejo le había ayudado en un asunto y que le había contratado para ayudarle a hundir cualquier denuncia que yo pudiera poner", ha señalado.
En otra conversación, el comisario salió a colación porque Pinto estaba recibiendo llamadas anónimas amenazantes y López Madrid le "insistía", según su relato, en que no presentase denuncia porque el comisario "se estaba encargando" y ya había descubierto que se hacían "desde tarjetas prepago". Lo que ella sabría ya meses después, es que la única forma de hacer esa averiguación era siendo funcionario público y con una orden judicial. En aquel momento, no había ninguna causa abierta.
Aunque en la Audiencia Nacional sólo se juzga la presunta existencia de ese encargo como un delito en tanto que contratación de un funcionario público, el contexto en este juicio lo es todo, como se ha ido poniendo de manifiesto una y otra vez desde que arrancaron las sesiones el pasado lunes. Hoy era el turno de la doctora Pinto de exponer el suyo, una relación "profesional" que arrancó con López Madrid en 2012 en su consulta dermatológica y que devino para ella en un infierno.
"Él tenía el poder"
"A partir del verano de 2012 empezó una comunicación que era improcedente. Yo recibía mensajes de WhatsApp que no quería recibir, fotografías.. Yo estaba de vacaciones y tenía tres niños de 8, 6 y 5 años que cogían mi teléfono y yo le pedía que dejase de enviar esas comunicaciones", ha apuntado al inicio.
A preguntas de su letrada, ha ido describiendo una situación asfixiante. "Yo no podía denunciar, él tenia el poder, el tenía los contactos con los centros hospitalarios con los que yo trabajaba, era amigo de los pacientes que iban a mi consulta y así iban pasando los meses e íbamos entrando en una dinámica en que me mandaba whatsapps y si no contestaba, me llamaba y si no contestaba a llamadas incesantes, aparecía en mi despacho. Llegó a aparecer en mi despacho durante una semana continuada", ha relatado, para incidir en que pese a todo las comunicaciones se mantenían porque ella no veía manera de cortarlas.
En este ambiente que se alargaba ya un año, ella le mintió y le dijo que regresaría de un viaje semanas más tarde de lo que en realidad, iba a volver a Madrid aquel agosto. "A comienzos de septiembre me dijo que me tenía que ver porque tenía unos libros que quería darme y que venía a casa y que si no bajaba yo, subía él. Bajé y en un episodio muy agresivo me dijo que yo le estaba mintiendo en todo y en mis coartadas y que le había dicho Villarejo que yo no había estado en Italia, que había vuelto antes y que yo estaba localizada en todo momento", ha señalado.
Más adelante, en diciembre de 2013, recibiría una visita de López Madrid y el abogado de las empresas de Villarejo, Rafael Redondo, en su consulta médica. "Dijo algo así como 'este es mi abogado'. Me dijo 'siéntate', y yo estaba en mi consulta, mi zona de seguridad, y mandaba él. Y me dijo siéntate y me senté. Y él se sentó con su acompañante al lado, colocaron una cartera encima de la mesa y empezó como siempre, hablaba y hablaba. No me dejaba hablar", relataba Pinto ante el tribunal. Lo que le trasladaron lo ha resumido en una frase que consta en el sumario porque estaban grabando aquella conversación.
"La Policía está detrás de ti y este señor hasta huele a policía", le dijo López Madrid, que al declarar el lunes como acusado aseguró que estaba marcándose un farol, porque llevaba meses recibiendo incesantes llamadas de acoso tanto en su teléfono como a sus contactos cercanos y tenía la "convicción" de que ella estaba detrás. Esa visita era para amenazarla con una denuncia que en realidad, según declaró, no quería presentar por no armar un escándalo.
Después de aquella visita, Pinto bloqueó su teléfono móvil, acudió en busca de consejo legal y como las llamadas empezaron a ser al fijo de su casa y mencionando lo frágiles que eran sus hijos, en el mes de enero de 2014 denunció. No a López Madrid por acoso, sino las llamadas anónimas que estaba recibiendo, conforme ha especificado. Fue, según ha subrayado, mucho peor.
Interpuso denuncia un 5 de enero y se sometió a una intervención quirúrgica el día 7. "Cuando me dieron el alta, el primer día que salí a por unos antibióticos, me apuñalaron en el coche". Su hijo, que ya tenía 10 años, estaba en el asiento de atrás.




