"Estamos hablando de 200 kilómetros de crucificados": el espectáculo más dantesco de la antigua Roma
Craso ordenó la crucifixión de unos 6.000 esclavos para aterrorizar al pueblo

"Estamos hablando de 200 Kilómetros de crucificados": el espectáculo más dantesco de la antigua Roma
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Madrid
El último programa de SER Historia ha girado en torno a la figura de Espartaco. Un gladiador tracio, sobre el que se han escrito una infinidad de historias tanto para el cine como para la televisión, que se hizo conocido a nivel global por liderar la rebelión de esclavos más grande jamás creada contra la República Romana. Un auténtico símbolo contra la opresión que, sin embargo, acabó cayendo junto a los suyos durante su batalla contra Marco Licinio Craso. Eso sí, su cuerpo nunca fue encontrado, por lo que no sabemos cuál fue realmente su final y cómo acabaron con él.
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De ahí que su figura trascendiera más allá de lo terrenal y que acabara convirtiéndose en uno de los mayores símbolos de la historia de la lucha contra las injusticias. ¿Y cómo es posible que nunca se encontrara su cuerpo? En declaraciones al programa, Jesús Callejo nos cuenta que Espartaco murió luchando en la última batalla contra las legiones de Marco Licinio Craso. Pero su cuerpo, junto al de muchos de sus hombres, acabó desapareciendo en el caos de la batalla: "Fueron mirando entre los muertos, pero no encontraban al líder por ninguna parte".
"Fue un espectáculo dantesco"
De ahí que los romanos no pudieran exhibirlo como les habría gustado para mostrar frente al pueblo de Roma su muerte definitiva y disuadir así futuras rebeliones de esclavos. Pero Craso tenía un plan todavía más macabro para aterrorizar a su población. Tras el final de la batalla, el general ordenó la crucifixión de unos 6.000 esclavos capturados, exhibiendo sus cuerpos a lo largo de la Vía Apia entre las localidades de Capua y Roma: "Estamos hablando de 200 kilómetros de estacas con crucificados uno tras otro hasta llegar a los 6.000 esclavos que capturaron".

Espartaco. el esclavo que hizo temblar a Roma
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Un espectáculo dantesco, tal y como recuerda Jesús Callejo, que tenía como objetivo frenar cualquier futura rebelión que pudiera surgir en Roma: "El espectáculo debió ser de lo más dantesco. Craso era así. Y encima no se pudo llevar él solo el mérito, porque luego Pompeyo, que venía de Hispania también quiso apuntarse la medalla y dijo que él fue quien remató a Espartaco. El problema de todo esto es que no lograron encontrar el cadáver de Espartaco para convertirle en esa víctima propiciatoria para que nadie más volviera a levantarse contra Roma".
"Nunca volvió a aparecer otro Espartaco más"
No obstante, la estrategia de Craso sí que acabó siendo efectiva porque evitó cualquier futura rebelión contra el sistema: "Es verdad que lo consiguieron, porque esta tercera guerra fue la última. Termina en el 71 antes de Cristo y no hubo ninguna más. Es decir, que tanto los esclavos como el ejército romano se dieron cuenta de que, si había otra rebeldía de estas características, había que actuar con contundencia para que no se produjera lo que se produjo con Espartaco".
Y por eso nunca volvió a surgir una figura a la altura del mito, tal y como recuerda Callejo: "Espartaco al final dejó un legado histórico y dejó un legado simbólico. Es un héroe popular, es un revolucionario social, es un luchador por la libertad y, por lo tanto, todo un mito político y todo un mito cultural. Eso es lo que no quería que volviera a ocurrir y hace que nunca volvió a aparecer otro Espartaco más".

David Justo
(Astrabudua, 1991) Periodista especializado en tecnología que aborda la vida digital desde otro punto...




