El juicio por el caso Pinto en la Audiencia Nacional: Cuestión de contexto
La vista oral por el presunto encargo de López Madrid a Villarejo para hostigar a la doctora enfila su fase final con dos versiones enfrentadas que ponen el foco en hechos que aún no se han sentenciado
Videoanálisis de Isabel Vega sobre el caso López Madrid
Madrid
El juicio que se celebra en la Audiencia Nacional contra el empresario Javier López Madrid y el comisario retirado José Manuel Villarejo ha entrado en la fase final tras una semana en la que ambos han declarado que no medió entre ellos encargo, contrato o pago para amedrentar a la doctora Elisa Pinto.
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Ella ejerce la única acusación en esta causa que es la 'precuela' de otra que se ventilará en el Juzgado de lo Penal número 10 de Madrid en febrero y que contiene el hecho nuclear: que la mujer fue hostigada, amenazada e incluso atacada con un objeto punzante en presencia de su hijo. Los dos están acusados allí de estar tras esas maniobras.
Por eso, el contexto se ha convertido en un elemento esencial en esta semana del juicio, el fondo de una historia que se remonta a 2012, cuando ambos se conocieron en la consulta de ella. Los relatos a partir de ahí son completamente opuestos, de ahí que acusado y testigo se hayan esforzado en ofrecer detalles a la sala.
Versiones cruzadas
Pinto sostiene que López Madrid la acosaba y que contrató a Villarejo para amedrentarla y que no denunciase. El empresario lo que asegura es que estaba siendo acosado por ella y que sólo acudió a Villarejo en busca de desahogo y consejo. Villarejo y el abogado de sus empresas niegan que mediase encargo o pago. El comisario dice de hecho que López Madrid era un "pesado" y que le usó "de psiquiatra" para desahogarse.
En cuanto a la prueba documental, la Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional expuso ante el tribunal que todo apunta a que hubo un encargo, pero faltan los elementos que sí aparecen en el resto de proyectos de Villarejo: aquí no han aflorado ni informes por escrito ni sobre todo, rastro de los pagos.
La cuestión es que Pinto lleva sosteniendo lo mismo desde el año 2014. Recuerdan fuentes de su defensa que ya en aquella primera denuncia contra López Madrid (antes presentaría una docena en una comisaría por llamadas amenazantes que nunca se investigaron) ya mencionaba que él le había dicho que había contratado a un comisario, de nombre Villarejo, "experto en poner en su sitio a las chulas" como ella.
Además, López Madrid denunció a Elisa Pinto en un juzgado por la "avalancha" de llamadas que decía estar padeciendo él y su entorno más cercano. Tenía la convicción de que ella estaba detrás. Y eso era de hecho lo que le decía a Villarejo, quien llegó a pedir al abogado de sus empresas que acompañase a López Madrid como testigo a visitar a la doctora en su consulta para exigirle que cesase en su conducta.
La causa abierta contra Pinto se archivó definitivamente una década después sin que se pudiera sostener en modo alguno que ella fuese la responsable de ese acoso telefónico que él refería. La suya contra López Madrid es la que ha llegado a juicio y por partida doble.
¿Hubo un encargo?
Ahora, el tribunal tiene que decidir si hay suficiente para entender que hubo un encargo al comisario, lo que será muy relevante de cara al juicio de Madrid, condene o absuelva la Audiencia Nacional por el delito de cohecho. Son varias ya las sentencias del caso Villarejo que no aprecian este ilícito aunque estuviese en activo entendiendo que lo que hacía para esos clientes privados no se mezclaba con su actividad policial.
Este martes, la acusación y las defensas leerán sus informes finales. Anticorrupción ya ha anunciado que se mantiene en su postura, no acusa, es favorable a la absolución que piden las defensas. La acusación que ejerce la doctora Pinto, que es la única, solicita seis años de cárcel por cohecho porque considera que sí hay base suficiente como para llegar a la convicción de que aquí hubo un encargo y ese encargo, es delictivo.