Xavier Vidal-Folch, sobre la (des)unión política tras Adamuz: "Caiga la vergüenza de romper la tregua sobre los que vuelven a las andadas"
Xavier Vidal-Folch reflexiona sobre las reacciones políticas tras el accidente ferroviario de Adamuz: de la tregua de los dos primeros días a la crispación posterior

El análisis de Xavier Vidal-Folch | Xavier Vidal-Folch, sobre la (des)unión política tras Adamuz: "Caiga la vergüenza de romper la tregua sobre los que vuelven a las andadas"
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Barcelona
¡Qué poco dura la alegría en casa del pobre! El único alivio tras el terrible accidente ferroviario del domingo fue constatar, de nuevo, la gran solidaridad de la gente y la rápida respuesta de instituciones y servicios públicos. Y la alegría inesperada ha sido la “minitregua” política. De la noche del domingo a la del martes, solo un grupo de cuyo nombre no podemos acordarnos hizo hoguera propia con las víctimas. Los partidos se comportaron bien, con respeto al otro. En la estela de lo acordado por el presidente el Gobierno, Pedro Sánchez, y el andaluz, Juanma Moreno: colaboración y no agresión. Algo bien jaleado por el jefe del Estado.
Hasta que 48 horas después empezaron las fisuras. La diputada, parece que todavía del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, empezó a echar fuego por la boca, atacando al ministerio de Transportes, cuando más se necesita su aportación, y lanzando alusiones a ministro pasado como un “cortijo de mordidas” e “instrumento de polarización”.
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El portavoz de Isabel Díaz Ayuso aludió a un presunto "caos en la gestión". Y el vicesecretario de Economía, Juan Bravo, le acusa de "falta de previsión y respuestas contradictorias", desconociendo si el accidente pudo haber sido previsto y evitado. No podía faltar Miguel Tellado, quien tildó al presidente del Gobierno de "desaparecido".
Tellado debía ignorar que su colega Juanma Moreno estaba negociando con Sánchez la organización de un homenaje de Estado: será el 31 de enero. Menos de dos semanas después del accidente, frente al año que hubo que esperar en la Valencia de Mazón.
Caiga la vergüenza de romper la tregua —tan deseada por la gente normal— sobre las cabezas de los que vuelven a las andadas. Y reciban el respeto quienes la mantienen viva contra viento y marea. Como Pedro Sánchez y Juanma Moreno.
Sánchez ya lo intentó durante días en Valencia hasta que Núñez Feijóo acordó con Mazón echarle las 200 muertes, que este no evitó, a la cara. Todo apunta a que intentará otra vez mantenerla. Pero es imprescindible que el presidente andaluz tampoco se arrugue. Sobre todo ahora. Aunque también mañana: la democracia española necesita una derecha educada, que argumente y critique sin insultar.

Xavier Vidal-Folch
Periodista de 'EL PAÍS' donde firma columnas y colaborador habitual de la Cadena SER, donde publica...




