"Compran elecciones". La explosión de riqueza de los superricos mina la democracia
Oxfam denuncia que los multimillonarios han duplicado su fortuna y la utilizan para comprar voluntades políticas y convertirse en oligarcas

Las diez personas más ricas del mundo, entre las que están Elon Musk, Larry Page o Jeff Bezos, duplicaron su riqueza en los dos años posteriores a la pandemia. Pero no es solo esta élite quien se ha beneficiado del aumento de la desigualdad a la que empuja nuestro sistema económico, sino todos los multimillonarios, como señala Amitabh Behar, director de Oxfam International: “acumulan una asombrosa riqueza de 18,3 billones de dólares”.
Al mismo tiempo que la mitad de la población mundial vive por debajo del umbral de la pobreza y una cuarta parte de la población pasa hambre, los superricos “han sumado 2 billones y medio de dólares a su bolsillo sólo en el último año y esa cantidad es suficiente para erradicar la pobreza 26 veces”, insiste Behar.
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Esta realidad ha estado presente en el Foro Económico Mundial que se ha celebrado en Davos y en el que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue recibido por miles de manifestantes al grito de “impuestos a los superricos”. Trump se ha vanagloriado del crecimiento de la economía mientras millones de estadounidenses lo desmienten, ahogados por el cada vez más elevado coste de la vida. La crisis del poder adquisitivo va a ser de hecho uno de los temas clave de las elecciones de medio mandato de noviembre.
De superricos a oligarcas
Esta desigualdad afecta también a la democracia por la capacidad de los multimillonarios para comprar influencia política. Según Oxfam, los milmillonarios tienen 4.000 veces más probabilidades de ocupar un cargo político que la gente corriente. Según Behar, ya no se conforman con hacerse cada vez más ricos, comprar yates y aviones privados, sino que quieren convertirse en oligarcas. “Lo que están haciendo ahora es usar esa riqueza para comprar voluntades políticas, medios de comunicación, votos... están comprando elecciones y partidos políticos”.
“La pobreza económica produce el hambre, pero lo que estamos viendo ahora es pobreza política, que lleva a la Ira”, explica Behar. Esa ira es la que se ve en las protestas extendidas por varios países, en total 144 en más de 60 países solo el año pasado, según la organización. “Son ciudadanos corrientes que no están dispuestos a aceptar esa desigualdad”, dice el director. Eso le hace ser optimista y espera que se traduzca en medidas redistributivas para abordar la crisis.
‘Tax The Super Rich’
Uno de los principales culpables de esta espiral es que los superricos pagan muy pocos impuestos en comparación con un ciudadano medio. Oxfam denuncia que “muy a menudo pagan tasas impositivas efectivas más bajas o son las empresas las que no pagan la parte que les corresponde”. Por eso reclaman una reforma del sistema que incluya una tasa para gravar a los superricos. Es algo que incluso los propios millonarios reclaman. 400 de ellos han firmado una carta abierta difundida durante el foro de Davos para exigir a los gobiernos subir el gravamen a sus fortunas para construir un futuro más justo.
Bajo la etiqueta #TaxTheSuperRich, grandes fortunas y personalidades de todo el mundo reclaman una mayor tributación a los más ricos ante la crisis por esta extrema concentración de riqueza. Otras ideas se han extendido por Europa para poner fin al desequilibrio entre ricos y pobres. En Francia el Partido Socialista defiende la llamada ‘Tasa Zucman’, un impuesto a los hogares cuya fortuna supere los 100 millones de euros. Se trata de garantizar que estas grandes fortunas paguen un impuesto base de al menos un 2% del valor total de su patrimonio cada año. Esto, según las estimaciones del Observatorio Fiscal de la Unión Europea, permitiría a los países europeos recaudar unos 67.000 millones de euros si cada uno aplicara ese tipo mínimo a los llamados ‘centimillonarios’.
Amitabh Behar cree que los gobiernos están tomando malas decisiones e insta a avanzar en “la comprensión de la emergencia” y a tomar “medidas muy concretas y tangibles para luchar contra la desigualdad”.




