Valentino, el último emperador
Rosa Moreno analiza la trayectoria del último gran creador de la historia de la moda

Valentino, el último emperador
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Valentino Garavani nos dejó el pasado 19 de enero, a los 93 años de edad, siendo uno de los últimos grandes creadores de la historia de la moda. Rosa Moreno, como homenaje, repasa su trayectoria profesional.
Sus inicios
Valentino nace en un pequeño pueblo a las afueras de Milán, su madre es ama de casa y su padre un hombre de negocios del sector de la electricidad. Su tía Rosa es modista y con ella descubre su pasión por la creación de prendas.
Su contexto creativo: Italia cuna de la Dolce Vita
Armani, Versacce, Valentino, Prada, Dolce and Gabbana… los grandes nombres de la moda provienen de Italia.
En la cultura italiana el respeto por esto es fundamental, y se entiende el estilo como un acto de educación, se dice que ver a los viandantes de Milán es como asistir a una pasarela.
La gran industria textil, la confección en piel y las icónicas imágenes de las películas de Fellini, además de su rico pasado histórico hacen de Italia un epicentro de la elegancia de primer nivel y no solo en moda, también en diseño industrial y automovilístico.
Su carrera y estilo
Desde pequeño sus padres le encargaban ropa a medida porque no le gustaba la que se vendía en las tiendas. Pronto reconocieron su talento para la moda y le mandaron a París a formarse en una buena escuela.
La moda femenina fue siempre su gran pasión, él sabía lo que las mujeres querían transmitir al vestirse. Un poder que no se puede negar, pues sus modelos evocan la imagen de una diosa.
Buenas decisiones
Cuando regresa de París, tres ciudades italianas se disputan el podio de la capital de la moda, Milán con la industria textil, Florencia con la marroquinería con firmas como Ferragamo o Gucci y Roma con el glamour en todo lo alto y los estudios Cine Cittá.
Valentino se decanta por Roma comenzando con un atelier de Alta Costura que pronto se transformará en una boutique en Via Condotti. En 1960 conoce a Giancarlo Giammetti, estudiante de arquitectura que pasará a ser su socio y pareja, mitad indispensable del imperio Valentino.
Su relación con el mundo del cine
El cine siempre fue su pasión e inspiración, vistió a Monica Vitti en La Noche de Antonioni. Liz Taylor le encargó su vestido para el estreno de Espartaco y fue el encargado de vestirla en Miércoles de ceniza y Una hora en la noche. Después vendría el diseño integral del nuevo look de Jackie Kennedy ya viuda y su vestido de novia en su boda con Onassis. Este modelo marcó tendencia en las novias de la época, pues era un dos piezas, con un cuerpo de encaje ligero, y una falda plisada corta, una propuesta más moderna e informal que los vestidos tradicionales.
Él siempre dijo que lo que más le gustaba eran las alfombras rojas, de hecho Julia Roberts escogió un Valentino en blanco y negro para recoger su óscar por Erin Brockovich. En este observamos el tipo de líneas que manejaba, un vestido largo con escote en V, tull de seda en el escote y cola posterior para equilibrar la silueta, cortes limpios, ligeros y definidos de una elegancia atemporal con colores neutros.
Un creador siempre fiel a su esencia
Durante su formación en París se interesó por los tejidos ligeros, y las líneas fluidas y sencillas que 'cayeran' sobre el cuerpo, partiendo de una estructura altamente favorecedora.
Su fin era embellecer a las mujeres y resaltar su poder a través de la elegancia, por ello sus diseños huyen de lo vanguardista para centrarse en patrones clásicos.
Su icónica aportación al mundo de la moda: El rojo Valentino
Su paleta cromática fue muy contenida. Una de sus primeras colecciones de 1968, la colección blanca fue una de las más aclamadas por la prensa, el vestido de la boda de Jackie pertenecía a esta colección.
Pero si por algo será recordado es por el icónico rojo Valentino, un color que surge de una experiencia potente que el creador vivió en Barcelona. Siendo un estudiante de moda asistió a la ópera en la Ciudad Condal y vio a una mujer vestida de rojo de pies a cabeza, el ambiente y las luces tenues hicieron que esa mujer supusiera una revelación estética y a partir de entonces se fijó como objetivo reproducir ese tono y emplearlo en sus creaciones.
El rojo Valentino no es carmesí ni tampoco coral, es un rojo mordiente muy luminoso con una concentración de pigmento puro altísima. Según Valentino el rojo es el adecuado para sacar lo mejor de una mujer, un arma de seducción y empoderamiento.
El rojo como hilo conductor de su legado
En 2008 Valentino vende su marca a un gran conglomerado de lujo pero sus sucesores, primero el tándem formado por Pier Paolo Piccoli y Maria Grazia Chuiuri, posteriormente Piccoli en solitario y actualmente Alessandro Michelle siempre homenajean al maestro en sus colecciones incluyendo algún look del majestuoso rojo Valentino, potente, elegante e impecable como su creador.
Para saber más, recomendamos el documental de 2008 Valentino, el último emperador de Matt Tyrnauer y Valentino, una gran historia italiana, libro de Taschen con imágenes de su trayectoria y con la historia íntegra de la firma.




