En la cabeza de un escalador: hazlo con miedo, pero hazlo
Raquel Mascaraque nos ayuda a entender el cerebro de alguien cuyo hobby está a 500 metros sobre el suelo

En la cabeza de un escalador: hazlo con miedo, pero hazlo
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El 26 de enero Alex Honnold hizo historia al escalar en directo el Taipei 101, un edificio de 508 metros de altura sin cuerdas.
Es conocido por un tipo de modalidad que en escalada se denomina como 'free solo' porque no necesitas a nadie, ya que escalas sin cuerda ni asegurador. Es muy peligroso porque un resbalón puede ser mortal.
¿Qué pasa por la cabeza de alguien que sube 508 metros sin cuerda'
Es fascinante lo que su cerebro ha vuelto a conseguir. No es la primera vez que hace un free solo, así que en 2016, un equipo de neurocientíficos metió a Honnold en una resonancia magnética funcional. El equipo de la neurocientífica cognitiva Jane Joseph publicó en la revista Nautilus los resultados. Sobre todo se enfocaron en su amígdala, un área del cerebro que recibe información directa de los sentidos y dice: 'Peligro. Reacciona. No pienses. Actúa. Ya.' Por eso, cuando nos asomamos a un precipicio, nos echamos atrás antes de pensarlo. También está asociado a respuestas fisiológicas, como las taquicardias, el sudor de las manos, la pérdida de apetito, la visión de túnel…
El estudio se realizó enseñándole unas 200 imágenes desagradables: cadáveres, quemaduras, escenas extremas. Su amígdala no se activaba al ver estas imágenes, pero las del grupo de control sí.
Esto es más complejo que no ser capaz de sentir miedo. Él ha contado que lo ha pasado mal en ciertas escaladas. Lo que tiene es un gran sistema de regulación: su corteza prefrontal (que evalúa el peligro y frena) es capaz de decirle a la amígdala: 'sí, esto es peligroso… pero lo tengo entrenado. Así que para adelante'
La forma de funcionar del miedo es interesante. Cuando recordamos una situación peligrosa, ese recuerdo puede cambiar. Él puede pensar: 'vale, aquí casi me caigo, así que voy a entrenar este movimiento específico 800 veces y así genera confianza y elimina el miedo.' También se ha demostrado que sentirse competente reduce la ansiedad. Por eso cuanto más practicas algo que te da miedo (hablar en público, conducir...) menos miedo genera. El famoso 'hazlo con miedo, pero hazlo' tiene base científica.
La valentía de Honnold no sólo es por su falta de activación en la amígala, también por un cerebro predispuesto a ser menos reactivo a amenazas y una personalidad que le incita a buscar emociones más fuertes o tener menos niveles de ansiedad, pero las horas que ha invertido en asumir riesgos, su capacidad de concentración y las estrategias de seguir haciéndolo aunque le de miedo, es lo que le hacen conseguir lo que hace.
¿Por qué había tanta gente mirando?
Había mucha gente expectante viendo cómo subía y tendríamos que preguntarnos qué pasa en sus cabezas.
En los años 60, el psicólogo Stanley Milgram observó que si un grupo de personas miraba hacia arriba en la calle, los peatones que pasaban miraban también, aunque no hubiera nada. Las personas asumen que el grupo social tiene información relevante. Aquí se juntan el morbo y el cerebro, que prioriza información social cuando hay ambigüedad.
El morbo es querer entender qué pasa cuando alguien se asoma al límite, sin ser tú. Mirar juntos también regula el miedo porque el cerebro interpreta que la situación es tolerable. El morbo solo funciona cuando no es alguien cercano y cuando no puedes intervenir.
También el hecho de decir 'yo estuve ahí' tiene que ver. Ese sentimiento de pertenencia




