Chris Hemsworth: "A medida que envejezco, hay una experiencia terapéutica en interpretar a personajes con dudas y dilemas"
El actor australiano deja a un lado el cine de acción en un thriller criminal y moral, 'Ruta de escape', adaptación de una de las novelas de Don Winslow

Chris Hemsworth, durante la presentación de 'Ruta de escape' en Madrid (Photo by Pablo Cuadra/Getty Images) / Pablo Cuadra

Madrid
Ya sea como el caótico 'Thor', como el mercenario Tyler Rake o incluso como el villano Dementus en 'Furiosa: Mad Max', Chris Hemsworth (Melbourne, 1983) ha hecho carrera en películas de acción con batallas imposibles, incontables 'mamporrazos' y coreografías para sacar músculo. Ahora deja a un lado el mazo y se enfunda un traje más elegante en un thriller criminal donde interpreta a un sofisticado ladrón de joyas que no utiliza la violencia. El actor australiano es el protagonista de 'Ruta de escape', la adaptación que firma el cineasta Bart Layton de varios relatos de Don Winslow, uno de los grandes autores contemporáneos de novela negra.
"Cuando leí el guion, al instante pensé, oh, esto me recuerda a las clásicas películas de atracos de los 70, 80 y 90, en las que los personajes eran imperfectos. Sus acciones tenían un valor, no se podían meter en una caja de tópicos en la que muchos de los personajes parecen caer hoy en día. Son impredecibles, pero hay humanidad en todos ellos. Incluso en en el supuesto villano, hay una especie de código moral. Y también el detective, o la corredora de seguros, actúan en cierto modo amparándose en las expectativas sociales de su entorno. Pero son seres humanos y tienen personajes que te sorprenden de esa manera", defiende Hemsworth del tono y enfoque de un thriller que apuesta por la exploración psicológica y moral de los personajes.
Bart Layton toma como punto de partida la colección de novelas cortas 'Rotos' y el texto 'Código 101' para ampliar ese universo y componer una película que mezcla varias historias que se van entrelazando. En el centro está el personaje de Hemsworth, un ladrón silencioso y meticuloso que anticipa intercambios de joyas y roba a los traficantes y ricos sin causar ningún daño. Un modus operandi que hace sospechar a la policía y despierta la curiosidad del detective que encarna Mark Ruffalo, un policía obstinado que atraviesa una crisis personal. Mientras eso paso en un lado de la ciudad de Los Ángeles, en otro no tan lejano, Halle Berry interpreta a una ejecutiva de una empresa de seguros que intenta vender pólizas a multimillonarios para asegurar sus cuadros, joyas, casas y hasta bodas. Ella también afronta una crisis personal y profesional por la frustración de no escalar en un mundo dominado por los hombres. El cuarto activo en esta ecuación de 'Ruta de escape' es el joven delincuente al que da vida Barry Keoghan, un ladrón sin un código moral dispuesto a utilizar la violencia y matar si es necesario.
El director va intercalando estas historias que comparten el retrato de personajes en crisis, en lucha consigo mismos. "Pensé en crear una película que ofreciera todas las cosas que uno espera en un thriller de acción o un thriller policíaco, pero que también fuera un poco diferente en el sentido de que los personajes son más reales. Investigamos mucho. Todos los personajes de la película están realmente inspirados en personas reales que encontramos y con las que hablamos, y algunas de ellas estaban en prisión, y con otras tuvimos conversaciones cuando estaba escribiendo el guion. . El efecto de eso es que obtienes todo lo que quieres, tienes una gran película de atracos, con persecuciones en coche, acción, tensión, pero ademas lo haces de una manera ligeramente diferente porque reconoces en los personajes algo de la forma en que todos vivimos y las vulnerabilidades e inseguridades que tenemos", explica el cineasta en conversación con la Cadena SER durante su visita a Madrid.
Más allá de la intriga, los giros de guion, los sistemas de vigilancia y algunas persecuciones, lo más interesante que plantea la película es el arco moral de todos estos personajes. El director indaga en las heridas que arrastran, algunos desde la infancia, en sus dilemas y en sus dudas sobre el presente. Los personajes se enfrentan a sus propias expectativas, a lo que se espera de ellos y a lo que ellos esperaban de sí mismos en una batalla paralela a la acción que hace avanzar el thriller. Y en eso, en lo de lidiar con uno mismo, Chris Hemsworth dice que encuentra una profunda identificación como actor porque son preguntas universales.
"Oh, Dios mío, siempre. Todos y cada uno de los días estoy en crisis como actor. Eso es lo que hace que los personajes se sientan humanos, reales e identificables. Aunque seas una estrella del deporte o dirijas una película, o una empresa, o representes lo que significa el éxito y la confianza, al final todo el mundo se va a casa y tiene las mismas preguntas, las mismas dudas y críticas. Es una guerra, uno lucha consigo mismo para tratar de entender el mundo, ¿estoy haciendo lo suficiente? ¿estoy contribuyendo, cuál es mi papel en esto? Y supongo que a medida que envejezco, hay una especie de experiencia terapéutica en interpretar a personajes que también se hacen esas preguntas. Es divertido explorarte y examinarte a ti mismo mientras descubres al personaje y su perspectiva del mundo, aunque tenga una perspectiva muy diferente a la tuya", reflexiona el intérprete.
Layton envuelve en un aire fatalista y redentor del destino de los personajes en un thriller renqueante que, eso sí, nada a contracorriente de todas las películas que del estilo que se están haciendo a base de algoritmos. El director no logra empastar todas las historias, y cae en tópicos como el interés amoroso que encarna la actriz Mónica Barbaro, pero dota a la historia de ese regusto clásico donde lo importante son las motivaciones de los personajes.
"Creo que todos los personajes de la película tienen algo de eso, es un viaje en el que piensan qué necesitan ser, si tienen que ser valiosos en el mundo. Y puede que se equivoquen, por eso en la película están todos en camino de chocar. No vamos a decir cómo se unen todos, pero lo hacen de una manera inesperada, es un poco explosivo hacia el final. Y quizás no terminan exactamente con lo que realmente pensaban que querían al principio, pero a su vez puede que sea lo que los libere. Intento meter todas esas ideas de contrabando y aun así cumplir con todo que se espera de una buena noche de cine", defiende Layton, autor con poca experiencia en el largometraje pero en cuya corta filmografía se pueden rastrear elementos en común. Las adolescencias problemáticas y el desencanto de jóvenes que cuando crecen sienten la frustración, también la rabia e incluso la venganza, de no haber satisfecho sus ideales.
Ese desencanto que estaba en su primer largometraje de ficción, 'American animals', está también en 'Ruta de escape' al mostrar una ciudad de Los Ángeles con grandes avenidas pobladas de vagabundos y tiendas de campaña. Esa es una de las escenas finales de la película y que vertebra el espíritu del film, la desigualdad social, la falsa idea de las mismas oportunidades y el choque entre ricos y pobres. "Como cineasta, quieres ofrecer una buena experiencia cinematográficas, pero también, si lo haces bien, esperas presentar algo que haga pensar un poco más allá de la mecánica de la trama. Siempre estoy buscando una historia que sea convincente, pero esa es una excusa para introducir de contrabando estos otros pensamientos o ideas, no solo sobre la desigualdad, sino sobre la forma en que funciona nuestra sociedad y la forma en que a veces nos vemos obligados a perseguir el éxito de los demás, aunque no te pares a pensar si es lo correcto", concluye.

José M. Romero
Cubre la información de cine y series para El Cine en la SER y coordina la parte digital y las redes...




