¿Por qué las monedas tienen rayas en el canto? Isaac Newton tiene la culpa
Nos lo cuenta Pablo Arias en 'SER Historia'
Monedas / Connect Images
La historia de la humanidad se ha forjado gracias a diferentes vías, pero sobre todo ha estado marcada por mentes brillantes que consiguieron ver las cosas más allá y antes que el resto. Estas consiguieron que avanzara todo, tanto nuestro conocimiento del mundo, el espacio y de nosotros mismos, como que desarrolláramos tecnologías que en otras épocas hubieran sido tachadas casi de brujería. Una de esas personas de un intelecto superior fue Isaac Newton, considerado por muchos entendidos como la mente más privilegiada de todos los tiempos, o al menos una de ellas, habiendo desarrollado teorías y un entendimiento general que se han mantenido y estudiado hasta nuestros días, todo ello con el condicionante de la época en la que vivió, en la cual no tenía tantas posibilidades de investigación como pensaríamos.
Fue entre el siglo XVII y XVIII cuando desarrolló su existencia, y le dio para mucho. Todo el mundo sabe de él que fue un gran científico, quizá algunos menos sepan que fue también teólogo, pero lo que seguro que desconoce casi todo el gran público es su faceta como político. Y es normal, porque tampoco tuvo una aportación en ese sentido demasiado destacable. En aquella época, las universidades tenían derecho a enviar a sus propios representantes al Parlamento, así que la de Cambridge eligió a Newton, pero aunque pienses que se prodigó en intensos debates o propuestas de gran fondo, más bien fue todo lo contrario, como contaba el físico Pablo Arias a Nacho Ares en SER Historia en un repaso del genio en su faceta política.
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Este comentó que, lo normal cuando nos enteramos de que Newton ha sido parlamentario, es esperar "unas intervenciones brillantes y unos discursos dirigidos con mucha lógica", pero nada más lejos de la realidad. "Durante los 12 años que duró su etapa como parlamentario, solamente consta en las actas de la institución una intervención en la cámara", y fue para advertir el frío que hacía allí. Después de esa etapa no acabaría su implicación pública, ni siquiera habiendo demostrado poca participación en esa estancia, es más, le dieron una tarea bastante importante: ser guardián de la Casa de la Moneda.
Isaac Newton y el canto de un duro
Una idea brillante
Arias contaba que en 1692 se trasladó a Londres con el objetivo dado de conseguir que la libra se convirtiera en la moneda más estable del mundo. Este cometido se lo tomó con un interés metódico e hizo una investigación extensa sobre ella, descubriendo algo sorprendente y verdaderamente perjudicial para la economía del país. Resulta que el 20% de las monedas eran falsas, con lo que ello supone, pues estamos hablando de que una quinta parte de las que había en circulación eran fraudulentas. De esta forma, su empeño fue el de sacar las que no valían, en un proceso costoso pero beneficioso a la larga, así como el de idear algún método para que esto dejara de producirse. Y ahí salió el ingenio de una de las mentes más privilegiadas de la historia de la humanidad.
Los métodos de falsificación que usaban los falsificadores tenían que ver con unas conocidas "irregularidades en el troquelado de las monedas, que no eran homogéneas, que las que se fabricaban en un sitio con las que se fabricaban de otro" no eran iguales, por lo que entre unas y otras había "grandes diferencias", apuntaba el físico en SER Historia, así que "uno de los métodos que tenían era el limar las monedas de oro y plata el borde de tal manera que era casi imperceptible", ya que "era muy difícil distinguir una limada de otra que no había sido limada", para después usar ese material extraído para volverlo a fundir y "tener no solamente monedas, sino que podían hacer otro tipo de cosas" con esos metales. Pero Newton encontró una solución.
El genio pensó que si el problema estaba en ese borde y el difícil reconocimiento del proceso de limado de los estafadores, "si en el canto de las monedas imprimiésemos un rayado o una inscripción, cualquier alteración sería detectada". Y así lo hicieron. A finales del siglo XVII empezaron a añadirse esas rayas, palabras y demás hendiduras a las monedas, una práctica que continúa hasta nuestros días. "Si nuestros oyentes reparan, en el canto de las monedas actuales se encuentran rayas o texto de alguna inscripción. Pues bien, que sepan que fue Sir Isaac Newton el responsable, el que ideó esta solución", afirmaba con especial entusiasmo Pablo Arias.
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Este es un fragmento de SER Historia, con Nacho Ares. Puedes escuchar el programa completo aquí:
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Miguel Muñoz
(Linares, 1992) Periodista, SEO y redactor digital...(Linares, 1992) Periodista, SEO y redactor digital en la Cadena SER. Graduado en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.