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El crudo dilema de Manuel Jabois que muestra una de las realidades de las amistades laborales: "Nunca te preguntaron nada"

El escritor ha cuestionado a los 'idiotés' si cambiarían de trabajo en caso de que sus compañeros no se interesaran por ellos

El dilema de Manuel Jabois en 'La cena de los idiotés'

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Madrid

En general, a lo largo de nuestra vida destinamos de media entre 11 y 12 años únicamente a trabajar. Al día son 7 u 8 horas, por lo tanto, el ambiente laboral y las relaciones personales en el trabajo están a la orden del día. Pero hay un factor diferenciador, sobre todo entre las amistades que hacemos en nuestro empleo, y es que, a veces, a esos compañeros no les importamos realmente tanto como creemos.

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Manuel Jabois ha reparado en ello y de eso ha tratado su dilema en esta edición de La cena de los idiotés. El escritor ha planteado al presentador, Aimar Bretos, a la escritora y periodista Àngeles Caballero y a la también periodista Marta Márquez una situación en la que una persona se da cuenta de que los compañeros que creía, de alguna forma, amigos, en realidad no lo eran.

"Tienes un puesto de trabajo bien pagado para el cual no hay una alternativa real, por lo menos a medio plazo, porque es un sector bastante complicado y vives de eso", comenzaba planteando Jabois, que ha recalcado, además, que se trata de un trabajo cómodo, es decir, no requiere esfuerzos físicos y tampoco es extremadamente exigente.

Lo cierto es que, en lo que respecta al entorno laboral, todo parece ir bien: llevas 10 años en la empresa, en una gran oficina con unos 100 o 200 empleados, y "tienes una buena relación con la gente más próxima. No tienes amigos íntimos, pero sí es gente con la que tomas una copa los jueves al salir de trabajar siempre". Por lo tanto, remarcaba Jabois, podría decirse que "estás integrado en la cultura laboral de esta empresa, estás bastante bien considerado y visto como un trabajador eficaz".

Jabois ha explicado que "llevas una estética determinada, muy tuya, de tus años juveniles. Has sido un gran metalero, tienes el pelo muy largo, unos pendientes, llevas casi siempre camisetas de grupos musicales", algo muy diferente a lo que se "estila en la empresa", donde lo normal es ir en traje o de una forma más normativa.

La cena de los idiotés 3x24 | Caos en el grupo de Whatsapp

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Cambias radicalmente y nadie repara en ello

Un buen día —contaba Jabois— "te cortas el pelo por primera vez desde que eras adolescente. Te miras al espejo y te cuesta incluso reconocerte, porque llevas muchísimos años con el pelo liso y muy largo". Pero la verdadera sorpresa llega cuando vas a la oficina y "nadie te dice nada" sobre tu cambio de look durante toda la jornada.

Tras ello, y viendo la inexistente reacción de tus compañeros, decides hacer otro cambio y empiezas a vestirte de otra forma. Te quitas todo ese look de metalero y "te pones un traje", pero, para tu sorpresa, "ocurre exactamente lo mismo", lo que hace que te sientas sorprendido y molesto.

Todo sigue igual: hablas con tus compañeros de temas de trabajo, vas los jueves a tomar algo y tienes una aparente buena relación, pero nunca te dicen absolutamente nada de tu cambio. Y eso que "eres casi una persona radicalmente diferente", explicaba Jabois, que hacía hincapié en que era tal el reparo que tampoco te sentías cómodo sacando tú el tema.

"Al final esto te empieza a minar psicológicamente y empiezas a pensar y a recordar que realmente toda esta gente nunca te ha preguntado cómo estás, nunca han tenido un detalle acerca de tu vida privada. Por ejemplo, tus padres estuvieron enfermos: tuviste el apoyo de tus amigos, de tu familia, pero ellos nunca te preguntaron", expresaba Jabois.

Una relación inexistente

Toda esta situación —explicaba el escritor— hace que te des cuenta de que realmente "nunca les has importado. Eres una persona que está ahí, que trabaja, pero que no existe como ser humano". Podrías hacer lo que quisieras e incluso irte, que nunca te echarían de menos, relataba el escritor, que ha planteado la dificultad en tu sector para encontrar otro trabajo antes de cuestionarles si considerarían dejar su empleo por este motivo.

Este dilema ejemplifica una realidad: según un estudio de la Universidad de Harvard sobre el Desarrollo de Adultos, uno de los factores clave que hacen que los trabajadores sean más felices y saludables es el grado de conexión que sienten con sus compañeros, aunque este no siempre es real.

 

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