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Bacterias del fondo del mar y luz solar, ingredientes para producir hidrógeno y dejar atrás los combustibles fósiles

Charlamos con científicos que han presentado sus innovaciones en la ciudad finlandesa de Oulu para impulsar la transición a energías más limpias en toda Europa

Imagen de la costa de Lanzarote / Jonathan Perugia

Oulu (Finlandia)

El Pacto Verde europeo persigue que Europa sea el primer continente que logre la neutralidad climática a mediados de este siglo. Un acuerdo reciente, apenas siete años, que ha servido de punto de partida para investigaciones de decenas de universidades con el objetivo de impulsar energías más limpias, y cuya implantación ahora se ve obligatoriamente acelerada para que Europa logre desconectarse definitivamente de Rusia y de la energía suministrada desde ese país.

Por eso se suceden congresos y foros de debate para desarrollar nuevas ideas, como la Nordic Hydrogen Week que este mes ha acogido la ciudad de Oulu, situada en el norte de Finlandia. Allí hablamos con varios investigadores sobre sus últimos trabajos para acelerar la producción de hidrógeno verde.

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Uno es Teemu Oksanen, de la empresa Gen-H, que desarrolla un proyecto en Canarias para la producción de hidrógeno verde a partir de la luz solar. El proceso atrapa la luz solar para activar un catalizador capaz de separar el hidrógeno del oxígeno del agua.

Según nos explica Oksanen, el proceso evita gastar electricidad y es además especialmente eficaz para unidades pequeñas, como un edificio de viviendas. "Las redes de energía suelen ser de la época en la que se fabricaban en grandes unidades como centrales eléctricas o nucleares", cuenta, "y en lugares distintos a aquellos donde esa energía era consumida. Ahora podemos producir energía en unidades pequeñas justo donde se va a consumir". En ese sentido, destaca la gran cantidad de horas de sol que hay en Canarias para convertir a esta región en una posible potencia para este tipo de mecanismo de producción de hidrógeno verde.

"Optimizamos además las tierras de cultivo sin ponerlas en peligro", defiende Oksanen al enseñarnos el poco espacio que ocupa la máquina encargada de la fotocatálisis, muy semejante en su aspecto a un viejo televisor de tubo.

Aparato utilizado para la producción de hidrógeno a partir de la luz solar expuesto en Oulu (Finlandia) / Antonio Martín Blanco

Del cielo al fondo del mar

En Oulu también nos encontramos con Juan Galarza, profesor en la universidad de esta ciudad situada al borde de Laponia. Galarza, de origen mexicano pero residente desde hace años en Finlandia, no se centra en el sol sino todo lo contrario: el fondo del mar es el lugar en el que investiga para obtener hidrógeno verde.

Galarza dirige una investigación que recolecta bacterias del fondo marino en las islas Svalbard, situadas ya en el Océano Ártico, para clonarlas después y cultivarlas en el laboratorio. Estas bacterias son capaces de generar hidrógeno como fuente de energía ante la escasez de luz solar en su entorno.

El investigador destaca cómo la geopolítica juega ahora su papel también en su trabajo, ya que aunque Svalbard es territorio noruego, Rusia tiene un estatus legal especial sobre las islas que le permite tener presencia científica y militar en esa zona. Galarza admite que los viajes del buque oceanográfico de investigación se encuentran en ese lugar con militares rusos.

El desarrollo de energías como el hidrógeno verde ya no obedece solo a un interés científico y de lucha contra el cambio climático, sino que tiene ahora una relación directa con la resiliencia y autonomía energética de Europa.

Antonio Martín

Redactor de la sección de Internacional. Se incorporó...