James Cameron, tajante sobre la posible compra de Warner Bros por Netflix: "Será desastroso para el cine"
El cineasta estadounidense ha enviado una carta a un senador estadounidense advirtiendo sobre el peligro que supondría este acuerdo entre la productora y la plataforma de streaming

James Cameron asiste a las Conversaciones de la Fundación SAG-AFTRA / Araya Doheny

Madrid
Desde hace ya varios meses, la industria audiovisual se mantiene en vela debido a las importantes negociaciones entre el gigante americano de la gran pantalla, Warner Bros, y Netflix. La popular plataforma de streaming busca absorber a la histórica productora americana ampliando así su catálogo y convirtiéndose en propietaria de las instalaciones de los míticos Warner Bros Studios.
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Son varias las figuras reconocidas del cine y la televisión que se han pronunciado acerca de esta posible compra de Warner Bros, pero, sin duda, la opinión más tajante ha sido la del director de Titanic, James Cameron, que ha calificado a este acuerdo de "desastroso" para la industria cinematográfica tradicional.
Cameron pide ayuda al Senado
El cineasta estadounidense ha criticado directamente este acuerdo en una carta que ha enviado al Senado estadounidense. Concretamente, su receptor ha sido el senador estadounidense Mike Lee, encargado también de presidir el subcomité antimonopolio de la Cámara. El escrito presentado por Cameron ejerce como un alegato de defensa al modelo de exhibición en salas de cine y el valor económico y cultural de este.
"Mi carrera de 44 años como director ha estado centrada en hacer películas para su exhibición en cines", así comienza esta carta, en la cual también se detalla que los cambios en los hábitos de consumo de los espectadores y el dominio empresarial de las plataformas de streaming como Netflix han reducido el mercado cinematográfico aproximadamente en un 30%.
Un modelo "incompatible" con el cine tradicional
James Cameron ataca fuertemente a Netflix, acusándoles de sostener un modelo de negocio que resulta completamente "incompatible" con la idea tradicional de producción y exhibición cinematográfica. En especial, el cineasta destaca la problemática que existe con la ventana de exclusividad de estreno en cines. Este periodo es, según Cameron, muy corto, solo de 17 días, lo que imposibilita a las salas de cine sacar una rentabilidad real de cada película.
Para el director, estas ventanas de explotación exclusiva de los cines deberían durar entre 45 y 60 días. Por último, para concluir su carta, Cameron se sirve de su obra más popular para generar una metáfora en la que explica que la industria cinematográfica tradicional podría convertirse en "un barco que se hunde".





