El Faro
Historia

El 23F, desde dentro: "Algunos sacaban los carnets de militancia de izquierdas y se los comían"

Cuatro periodistas cuentan cómo lo vivieron, 45 años después

Coronel Antonio Tejero / Keystone

"La memoria no puede estar bajo llave", publicaba Pedro Sánchez esta semana en un mensaje que anunciaba que el Gobierno desclasificará los documentos del intento de golpe de Estado del 23-F, del cual se han cumplido 45 años, una acción que asegura que toman "para saldar una deuda histórica con la ciudadanía" bajo la premisa de que "las democracias deben conocer su pasado para construir un futuro más libre". De esta manera, y como pudo saber la Cadena SER a través de fuentes de la Moncloa, a partir de este miércoles estarán disponibles para todos más de un centenar de archivos de todo lo acontecido aquel día de 1981, algo que ha generado muchos comentarios más allá del recuerdo de la efeméride.

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Casi de manera automática, desde el Partido Popular señalaron este anuncio como una "cortina de humo", como escribió su portavoz, Ester Muñoz, quien auguraba que "se cumplen los pasos del colapso total". Más allá de los análisis y las implicaciones políticas de ello, algunos historiadores creen que, aunque sobre ese episodio histórico se conoce casi todo, hay algunas cuestiones que sí podrían arrojar algo de luz nueva. Así lo decía en Hora 14 Roberto Muñoz Bolaños, profesor de las Universidades Camilo José Cela, Atlántico Medio, Francisco de Vitoria y Nebrija; quien señalaba las llamadas de Antonio Tejero con el exterior del Congreso de los Diputados como lo más reseñable para saber realmente lo que ocurrió dentro del hemiciclo y su gestación.

Entre tanto, no se nos escapa que es uno de los momentos de más tensión de la época postfranquista, donde el miedo se apoderó de la población durante bastantes horas, aquellos tan sonados 'ruidos de sables' que tuvieron en vilo a todo el mundo que lo vivió desde donde fuera, porque casi todo aquel que tuviera uso de razón por aquel entonces te podrá decir qué hizo o dónde estaba cuando saltó por los aires el acontecimiento. Otros estaban dentro del Congreso o cubriendo lo sucedido, como es el caso de las cuatro invitadas de El Faro, donde se ha hecho un especial del 23-F con motivo de su 45 aniversario, pudiendo explicarnos las vivencias de esas horas de tensión desde su perspectiva periodística.

Las mujeres del 23F | El Faro

Cristales rotos y carnets de militancia

Mara Torres contó en el programa con Nativel Preciado, Julia Navarro, Pilar Cernuda y Amalia Sánchez Sampedro, cuatro mujeres que, desde su posición de periodistas, siguieron muy de cerca todo lo que ocurrió aquel día. Todas ellas señalaron el desconcierto que se vivió en ese momento. Julia recordaba claramente los cristales rotos cayendo después de los disparos que dieron en los focos que estaban en la tribuna de prensa, sin saber exactamente quienes eran aquellos hombres que habían irrumpido en el hemiciclo. "Miguel Ángel Aguilar, que se lo sabía todo, dijo 'es Tejero'. Nos quedamos totalmente helados", comentaba Navarro, que nunca olvidará las palabras de Pilar Narvión, "una veterana periodista que estaba allí", mientras se encontraban "todas temblando", que les dijo con total frialdad, "niñas, apuntad la hora, esto es lo que los libros de historia dicen que es un golpe de Estado".

Ante este panorama, muchos de los presentes empezaron a vislumbrar fantasmas del pasado y la desesperación ante las posibles represalias aparecieron al instante, como decía Navarro, que vio cómo "algunos compañeros que estaban detrás de nosotras sacaban los carnets de sindicatos y militancia de partidos de izquierdas y se los comían". "Bajé por las escaleras corriendo con Flavio, y cuando nos cruzamos con algunos golpistas que iban con las pistolas, él se quedó y yo me fui corriendo al despacho de Gómez Llorente para tirarme por la ventana, que era un primer piso, y escapar. Yo quería escapar", decía Nativel, que se asomó por la ventana y vio que esto era inviable, "primero porque la altura era imposible; segundo, que estaba rodeado de guardias civiles; tercero, que entraron en tropel todos los escoltas de los políticos, que yo creo que se querían escapar como yo", pero no era eso. "Detrás, dos guardias civiles, y ahí nos tiraron al suelo a todos", ese fue su momento más complicado dentro de esa desesperación.

"Creía que era un western"

Allí, en esa habitación donde ella era la única mujer y se encontraba en el suelo con el resto, pensó que se acababa todo. Los escoltas iban armados, recuerda, así que se temió lo peor. "Ahí dije, 'aquí voy a morir'. Ahí sí tuve miedo", porque pensó que se iba a producir un fuego cruzado mientras estaba tirada en medio. "Creía que era un western", decía Preciado, que no podía dejar de pensar en su hija, que era muy pequeña, pero lo único que pasó es que los guardias civiles les pidieron las armas a los escoltas y estos se las entregaron "como corderitos", algo que no entendió la periodista, porque "eran muchos más". Ellas, Nativel y Julia estuvieron dentro, pero Pilar y Amalia se encontraban fuera, donde también se vivió todo con una tensión extrema, tanto histórica como informativa. Cernuda lo recuerda "con mucho susto", diciendo que primeramente pensó que había sido ETA, pero se dio cuenta que no. Llamó a su pareja, que estaba allí, y le contó que se habían olvidado apagar una cámara, por lo que estaban viendo todo lo que pasaba, así que se lo fue contando y ella dictaba para redactar los teletipos, hasta que se cortó la información.

"De repente deja de hablar, entonces intento hablar con él y ya no me contesta, me decía cosas muy raras", hasta que Pilar se dio percató de lo que pasaba y le preguntó si había alguien con él en su mesa. La respuesta fue afirmativa, así como la de si eran militares y si estaban armados. Colgó y volvía la incertidumbre desde fuera. Poco después empezó a filtrarse que Alfonso Armada, que había sido gobernador militar de Lérida y secretario general del rey, estaba involucrado, y aunque Pilar dice que lo primero que pensó es que la gente creería entonces que Juan Carlos I podía estar detrás por la implicación de este, "nadie habló del rey ese día". Amalia Sánchez Sampedro, tiempo después, pudo entrevistar a Armada desde la cárcel, pues le cayó una condena de 30 años, del que asegura que se comportó de manera muy amable con ella durante la charla y, entre otras cosas, le dijo explícitamente que "¿tú crees que yo voy a hacer algo si el rey no lo respalda?"

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Este es un fragmento de El Faro, con Mara Torres. Puedes escuchar el programa completo aquí:

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Miguel Muñoz

(Linares, 1992) Periodista, SEO y redactor digital...