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Sociedad

La sorpresa de Isaac Newton tras el gran acuñado de la libra: el 20% de las monedas en circulación eran falsas

La operación impulsada por el científico destapó un fraude masivo que amenazaba la estabilidad de la economía británica

Isaac Newton y el canto de un duro

Madrid

Cuando Isaac Newton fue nombrado guardián de la Casa de la Moneda británica a finales del siglo XVII, asumió el encargo con el mismo rigor con el que abordaba sus investigaciones científicas. Lo que no esperaba era encontrarse con un panorama monetario caótico, plagado de irregularidades y falsificaciones que amenazaban con desestabilizar la economía del país. Así lo explicó el físico Pablo Arias en el programa SER Historia: "Newton se tomó el cargo con mucho rigor, como se tomaba todas las cosas, pero la situación de la moneda era muy deficiente".

Arias detalló que, en aquella época, las monedas físicas presentaban un sinfín de problemas: "Las monedas contaban con muchas deficiencias. Su troquelado era muy irregular y la diferencia entre unas monedas y otras, dependiendo de dónde se hubiesen fabricado, era muy grande". Además, las libras —como otras piezas de circulación— estaban fabricadas con aleaciones de oro y plata que habían perdido calidad: "La mayor parte estaban compuestas de aleaciones de oro y de plata y estaban obsoletas, estaban muy desgastadas".

La situación era tan crítica que Newton impulsó una operación monumental conocida como el gran reacuñado, un proceso que él mismo entendió como indispensable para sanear la economía británica. El objetivo era simple en apariencia pero enorme en ejecución: retirar las monedas defectuosas, refundirlas y volver a acuñarlas. En palabras del físico, se trataba de "sacar de la circulación las monedas en mal estado y transfundirlas, volver a cuñarlas de tal modo que se rejuvenecía la moneda circulante".

Fue precisamente en ese proceso cuando Newton hizo un descubrimiento que cambiaría para siempre su papel dentro de la institución. Al examinar las monedas retiradas, detectó un fenómeno alarmante: "Constató que aproximadamente el 20% de las monedas en circulación recibidas que estaban en malas condiciones y dispuestas a ser reemitidas eran falsas". A partir de ese hallazgo, según Arias, "comenzó a combatir la falsificación".

La magnitud del fraude dejaba al descubierto un problema estructural que amenazaba la estabilidad del Reino Unido. La falsificación masiva no era un asunto menor: la circulación de tantas monedas fraudulentas podía erosionar la confianza en la libra y desestabilizar completamente la economía. Newton, consciente del riesgo, inició una lucha implacable contra los falsificadores.