De negocios 'fantasma' a coches de lujo: así se fragua la delincuencia organizada
Félix Martín analiza los procesos previos al nacimiento de las redes criminales

De negocios 'fantasma' a coches de lujo
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La semana pasada comenzamos a hablar con nuestro fiscal de guardia sobre la delincuencia organizada sirviéndonos de la serie Marbella, que emite Movistar +. Hablamos de los medios de estos grupos y de la fiscalía. Comentamos la desigualdad de medios y de cómo ello desemboca en auténtica heroicidad institucional de los funcionarios que combaten la delincuencia organizada.
Y nos pasó algo que ocurre cuando un tema es interesante: surgieron muchos temas relacionado con lo anterior. Analizamos la modernización de la delincuencia organizada, cómo usa criptomonedas, cómo opera en varios países simultáneamente... Nos quedamos en una frase que era clave: 'La delincuencia organizada se ha modernizado.' Pero no explicamos lo más importante: ¿Cómo se llega hasta ahí?
¿Cómo nace la delincuencia organizada en una comunidad?
La delincuencia organizada no nace con yates de lujo y coches deportivos, es un proceso evolutivo. Podemos distinguir cinco etapas.
Etapa 1- La oportunidad
La delincuencia organizada nace siempre en un contexto de oportunidad. Y es importante desmontar una idea extendida: no nace porque haya 'gente mala', nace porque hay un mercado muy rentable y poco controlado. Esto no es delito, sino dinamismo económico. Pero también vulnerabilidad porque aparecen individuos que detectan una brecha: 'Si aquí entra mercancía legal… también puede entrar ilegal.' En esta fase todavía no hablamos de mafia. Hablamos de emprendedores del delito.
Etapa 2 - La profesionalización
Aquí empieza lo interesante, el beneficio constante genera estabilidad y esta genera planificación. Ocurre algo decisivo: el dinero no se gasta, se reinvierte. Y algo muy relevante: aparecen perfiles especializados, ahora hay: expertos en logística, en documentación falsa, en mover dinero... El delito empieza a profesionalizarse y se vinculan los criminales con la sociedad; compran coches, van a restaurantes, compran ropa…
Etapa 3 - La infiltración económica
Aquí empieza la verdadera mutación. El dinero ilícito necesita blanquearse y para eso necesita mezclarse con economía real, entonces la comunidad empieza a convivir con la organización sin saberlo. Se abren restaurantes, empresas de transporte, promotoras inmobiliarias, discotecas... Y se produce algo psicológico importante: el delincuente deja de parecer delincuente y parece empresario.
La sociedad también empieza a ver algo muy peligroso: éxito sin explicación. Locales que siempre están vacíos pero no cierran, promociones inmobiliarias que no cuadran con el mercado, empresarios que aparecen de la nada. Pero aún no hay violencia visible.
Etapa 4 - La normalización social
En esta fase el crimen organizado deja de parecer anómalo. Se vuelve paisaje. Se oye decir: 'Bueno… pero dan trabajo.' 'Mientras no molesten…' La comunidad se acostumbra. Y aparece otro fenómeno del que se habla menos y que la serie Marbella recoge muy bien: cuando una comunidad racionaliza la ilegalidad sistemática, la organización gana terreno. Y aparece un elemento clave: el miedo difuso. No el miedo a un disparo. El miedo a señalar, el miedo a hablar. Y el silencio es el mejor aliado del crimen organizado.
Etapa 5 - La consolidación y el poder
En la última fase la organización ya no solo mueve dinero. Y eso influye en: contrataciones, decisiones empresariales, entornos sociales. No necesita dominar formalmente. Le basta con condicionar. En este punto el Estado ya no lucha contra delincuentes. Lucha contra estructura.
Cuando en los medios de comunicación aparecen signos de violencia (han ajusticiado a un supuesto criminal), en realidad vemos la materialización de algo que ha empezado mucho antes. El verdadero nacimiento es silencioso, económico y social. Y eso es inquietante porque el crimen organizado no entra rompiendo la puerta, entra firmando contratos, tomando copas y yendo a buenos restaurantes.
Cuando se produce una reacción del Estado hay que diferenciar entre respuesta del Estado ante un crimen y estrategia de Estado. Por ejemplo, un homicidio normal necesita respuesta en investigación para su castigo; un homicidio en el contexto de la delincuencia organizada necesita una respuesta dentro de una estrategia de respuesta.
Etapa 6 - La respuesta tardía del estado
Este punto es muy importante jurídicamente. El Estado suele reaccionar cuando aparece violencia visible o hay un asesinato mediático, pero el problema empezó mucho antes.
Cuando la reacción llega tarde, ya no se combate un grupo. Se combate una red consolidada. Y desmontar una red consolidada exige: investigación patrimonial masiva, cooperación internacional, equipos especializados... ahí aparece la asimetría de medios.
México, un ejemplo actual del fenómeno de delincuencia organizada
Las autoridades mexicanas anunciaron esta semana que han abatido a Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, conocido mundialmente como 'El Mencho', líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), uno de los grupos criminales más poderosos del mundo y considerado el capo más buscado del país en la actualidad. La operación se realizó en el estado de Jalisco, y fue resultado de un despliegue militar muy complejo en el que participaron fuerzas especiales del Ejército mexicano tras recibir información de inteligencia que permitió localizar su guarida en Tapalpa.
Si miramos determinadas zonas de México o Colombia en los años más duros, encontramos otro patrón: frontera estratégica, corrupción estructural, fragmentación institucional, gran rentabilidad del narcotráfico.
Pero la historia no termina con la muerte de 'El Mencho'. Esta caída ha desencadenado una ola de violencia en varias regiones del país: se produjeron ataques armados, bloqueos de carreteras y quema de vehículos en múltiples estados, desde Guadalajara hasta Puerto Vallarta, generando caos urbano en varios puntos. También se produjeron huelgas de violencia como la fuga de 23 reos tras un ataque a un penal en Puerto Vallarta, y se mantienen operativos para capturarlos. Las autoridades tuvieron que desplegar unos 2.000 militares solo para estabilizar la situación en Jalisco. Y aunque el gobierno ha informado de un retorno progresivo a la normalidad en algunas zonas, la tensión sigue y las autoridades mantienen alerta máxima ante posibles nuevas represalias.
Esto es claramente un desafío directo al Estado, la conclusión claramente es que el contexto de cada sitio cambia el ritmo del proceso.




