El precio de Gregorio Morán
Como era 23-F, murió ¡de golpe! Gregorio tenía estas cosas. Aunque toda su vida ejerció de periodista, era un animal político

Barcelona
Hola, hola, ¿se oye? Enfocadme bien, no sea que salga como Arias Navarro. ¿Salgo bien ahora? Bueno... Buenos días, soy el señor Fuenlabrada, presidente del Club de Amigos de Gregorio Morán, y he de comunicarles el triste deceso de nuestro querido amigo Gregorio. Falleció este lunes, a los 78 años, en Barcelona. Como era 23-F, murió ¡de golpe! Gregorio tenía estas cosas. Aunque toda su vida ejerció de periodista, era un animal político. Él mismo lo decía: el veneno de la política nunca se va. Su primer libro contaba cómo Adolfo Suárez llegó al poder, y su último libro contaba cómo Felipe González salió del poder. Y también así, Gregorio entró y salió del mundo editorial. Era brillante y un francotirador. Su titánico ensayo sobre la miseria, grandeza y agonía del Partido Comunista de España llevaba en el título la miseria, grandeza y agonía que vivió en persona como militante clandestino del PCE. Fue el encargado de montar el partido en la zona de Legazpi, en Madrid. Entonces, el matadero era un lugar sórdido donde sacrificaban al ganado y no a modernos. De pasar junto a aquellos muros, guardaba Gregorio un recuerdo del olor a vísceras que impregnaba la dictadura. La España del primer franquismo, la que recibió del exilio a Ortega y Gasset, la plasmó Gregorio en un libro como una procesión de beatos paseando por un erial a su santo desconchado. Y la España del desarrollismo, donde se forjó la izquierda cultural de la transición, la retrató como una orgía cínica de la comedia humana. El título de su libro hoy más citado por la nueva izquierda, El precio de la Transición, aludía al precio que Gregorio tuvo que pagar con su carrera. ¿Cuánto montaba este precio? Siendo de izquierdas, solo le dieron trabajo en medios de derechas. El precio lo ponen quienes tienen la pasta.




