Un experto discrepa con el dueño de Mercadona sobre su "profecía" del fin de la cocina en casa
El economista Diego Valero sostiene en que la cocina no desaparecerá, pero sí perderá su función tradicional frente a nuevos hábitos y viviendas más pequeñas

Un experto discrepa con el dueño de Mercadona sobre su "profecía" del fin de la cocina en casa
El código iframe se ha copiado en el portapapeles
Madrid
Hace casi un año, el presidente de Mercadona, Juan Roig, agitó el debate público al asegurar que a mediados de este siglo "no habrá cocinas" en los hogares españoles. Su afirmación, vinculada al auge de los platos preparados y al cambio en los hábitos de consumo, sigue generando reacciones. La última llega desde el ámbito de la economía del comportamiento.
En una entrevista en el programa Código de Barras de la Cadena SER, Diego Valero, profesor de la Universidad de Barcelona y experto en economía del comportamiento, analizó la predicción de Roig y matizó su alcance. Según explicó, el empresario no iba tan desencaminado, aunque su propuesta necesita matices importantes.
"Yo creo que lo que dijo Roig es más una profecía que una provocación", señaló. Para Valero, la evolución de las viviendas ya apunta en esa dirección. "En muchas cocinas nuevas lo que predomina es un microondas para calentar la comida, mientras que los hornos tradicionales, los que se usaban para cocinar de verdad, están desapareciendo poco a poco"
El experto cree que la cocina tal como se ha entendido durante décadas está perdiendo peso en el día a día. "Que desaparezca por completo la cocina, probablemente no. Pero la cocina tradicional, la que solo sirve para cocinar, sí está reduciendo su papel", afirmó. En su opinión, el cambio no solo responde a nuevos hábitos alimentarios, sino a un estilo de vida distinto, acelerado y con menos tiempo para la elaboración de comidas.
Valero conectó además esta tendencia con la presión inmobiliaria en las ciudades y el auge de los espacios reducidos. "En los pisos pequeños, el espacio de la cocina se puede destinar a otras cosas", explicó, apuntando a un fenómeno cada vez más visible en las promociones de obra nueva: menos metros dedicados a cocinar y más a áreas multifunción.
Aun así, el economista introduce un matiz que pone freno a la predicción más drástica de Roig. Aunque la cocina pierda usos prácticos, su valor emocional podría garantizar su permanencia. "En muchas familias sigue siendo un punto de reunión. Ese papel social no desaparece tan fácilmente", recordó.




