Joaquín Estefanía, sobre los sucesos del 3 de marzo: "Acabaron con las esperanzas de que el tardofranquismo liderase la Transición"
Joaquín Estefanía recuerda los sucesos de Vitoria de 1976 que cubrió como periodista

Punto y 25 | Campanadas a muertos
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Madrid
Hace hoy medio siglo, un joven periodista de la revista Cuadernos para el Diálogo fue enviado a Vitoria a cubrir la masacre habida: Tres (finalmente cinco) obreros muertos de bala y centenares de heridos, por las fuerzas de orden público.
Al periodista le dio tiempo a participar en la mayor manifestación habida en la ciudad vasca y, sobre todo, a observar el terrible recibimiento que los heridos hicieron en los hospitales al ministro de Gobernación, Fraga Iribarne; de Relaciones Sindicales, Martín Villa; y al terrible director de la guardia civil, el general Campano que, con la prensa en los talones, trataban de consolarlos. Willy Brand, el secretario general del Partido Socialdemócrata, se negó a recibir a Fraga, que estaba de visita en Alemania.
Los sucesos de Vitoria acabaron con las esperanzas de que el tardofranquismo liderase la transición a la democracia. El Gobierno de Arias Navarro, denominado “carnicerito de Málaga” por su papel en la represión de la guerra civil, fue un desastre. La ciudad vasca se unió a Madrid, Cataluña y a todos los lugares donde se habían multiplicado por centenares las huelgas y manifestaciones. El dictador murió en la cama pero la dictadura murió en la calle.
Pocos meses después, Lluis Llach sacó su mejor disco, “Campanadas a muertos”, dedicado a las víctimas de Vitoria: “¿Quién ha cortado todo el aliento/ de estos cuerpos tan jóvenes/ sin ningún otro tesoro/ que la razón de los que lloran”.

Joaquín Estefanía
Es periodista, exdirector del periódico 'EL PAÍS' donde sigue firmando columnas. También colabora en...




