Sociedad

"Me gustaría creer en Dios, pero creo en Billy Wilder": la frase de Trueba que hizo vibrar Hollywood y resucitó al cineasta austriaco

El director español ha recordado su discurso en los Oscar de 1994 en el que se acordó de su ídolo

Luis Davilla

Ganar un premio no es fácil, y ganar un Oscar aún más. Fernando Trueba forma parte del selecto grupo de cineastas españoles que han recibido una estatuilla. Fue el 21 de marzo de 1994, cuando su película Belle Époque ganó en la categoría a Mejor Película de Habla No Inglesa en su 66ª edición. Trueba subió al escenario y, en su discurso de agradecimiento, dijo la frase: "Me gustaría creer en Dios, pero creo en Billy Wilder". Fueron unas palabras que no pasaron desapercibidas.

Luis Alegre, periodista, crítico y autor del libro Billy Wilder: Anatomía de un genio, recién estrenado por el 120 aniversario del nacimiento de Billy Wilder, ha estado también durante la conversación y ha remarcado el valor de la relación entre ambos directores, y ha resaltado la importancia de Trueba como amigo y como fuente de información para poder investigar más en profundidad al cineasta austriaco.

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Mara Torres ha preguntado al director español si cree que esas palabras que dedicó a Wilder provocaron algún cambio en la vida del austriaco, y ha contado una anécdota que refleja con claridad su carácter: "Él siempre contaba la broma de que estaba viendo los Oscars con su mujer en casa y ya llevaban dos horas de ceremonia, que era un aburrimiento. Se estaba preparando el séptimo Martini cuando salí y dije eso. Audrey, su mujer, dio un grito y le dijo a su marido si lo había oído, a lo que él contestó que me mandaran la factura de la tintorería". El vaso de Martini se había caído y derramado de la impresión.

No obstante, ese discurso no solo tuvo efecto en Wilder, su mujer Audrey y la alfombra. El director austriaco era octogenario en aquella época, y muchos se habían olvidado de él. Los había, incluso, que lo daban por muerto. Las palabras de Trueba hicieron que un recuerdo se desbloqueara en el cerebro de muchos, y el teléfono de Wilder volvió a sonar con fuerza durante días.

Al igual que ocurrió con el primer encuentro entre ambos, un sueño de Trueba tuvo mucho que ver en este discurso, y es que no solo soñó que ganaba el Oscar, también que se lo dedicaba de esa manera. Como si de una señal se tratase, cumplió lo que, en un principio, solo ocurrió mientras él dormía.

Pedro Pérez Perea

Periodista con vocación internacional tras la...