Penélope Cruz brilla en '¡La novia!': "Es una película revolucionaria que nos representa a todas, a nuestras madres y a nuestras hijas"
La actriz protagoniza la nueva mirada sobre el mito de Frankenstein que firma la directora Maggie Gyllenhaal, "una revolución" feminista
Entrevista a Penélope Cruz en la SER por 'La novia'
Madrid
El personaje de Penélope Cruz en ¡La novia!, la película en la que Maggie Gyllenhaal propone su propia interpretación de la obra clásica de Mary Shelley y La novia de Frankenstein, dirigida por James Whale, no es el de la novia, ni el del monstruo, tampoco el de su creadora. Es mucho más importante, una detective que se abre paso en un mundo de hombres y que pone lucidez a la caza de brujas contra los diferentes y planta cara al machismo. "La película es como revolucionaria. Sí, hemos avanzado mucho, pero ¿cuánto nos queda por hacer? Y la novia de alguna manera nos representa a todas, a nuestras madres, a nuestras abuelas, a nosotras mismas, y si nos descuidamos, a las que vienen después", nos dice en una entrevista en la SER.
¡La novia! es un filme de terror y, a la vez, una historia de amor, donde la directora homenajea a todas las mujeres que sufren y han sufrido violencia. Algo en lo que insistía la actriz. "Al final ¡La novia! refleja la situación de con tantas mujeres aplastadas por la sociedad".
La directora estuvo nominada al Oscar a mejor guion adaptado por La hija oscura, donde trasladaba a la gran pantalla la novela de la escritora italiana Elena Ferrante, donde una mujer, madre y escritora, dejaba a su marido y sus hijas para desarrollar su carrera y su vida. En su primera película como directora, Gyllenhaal ya proponía un cambio en el relato, en este caso en el mito de la maternidad. Ahora, con una producción mucho más ambiciosa, que juega con distintos géneros y que propone casi una revolución, la cineasta desplaza el centro del relato de la obra de Mary Shelley. Aquí lo importante no es lo que le pase al monstruo, es el empoderamiento del personaje femenino y cómo ese empoderamiento puede lograr que otras mujeres también lo logren. Es curiosa esta visión del personaje, ya convertido en arquetipo de la literatura y el cine, si tenemos en cuenta que para el autor de Frankenpolitics. El monstruo de Mary Shelley como metáfora del poder descontrolado, puede leerse como símbolo de la emancipación.
Cuenta la directora que quedó impactada al ver a Elsa Lanchester en 'La novia de Frankenstein', el clásico de 1935, misma época en la que ambienta su película. Al revisitarla, descubrió algo que la novia apenas aparece unos minutos y no habla casi, pero dice una frase muy significativa en este tiempo, pues al despertarse dice: "No". Ese fue el punto de partida, que Gyllenhaal homenajea con esa famosa frase del personaje Bartleby, el escribiente, de Melville, "Preferiría no hacerlo" (I would prefer not to). "Maggie es cero cursi, tiene una manera muy poderosa y muy profunda de expresar algo que es, a día de hoy, todavía muy importante, seguir luchando".
La decisión de trasladar la historia a los años 30, en Chicago, una época marcada por la Gran Depresión, las huelgas de trabajadores, la segregación racial y el poder de la mafia, acerca la película a un momento que tiene mucha más conexión con nuestro presente. Frankenstein ha sobrevivido más de cien años y viaja a Estados Unidos en busca de una científica, la magnífica Annette Bening, para que le ayude y le dé una novia, pues quiere satisfacer su deseo, ser querido. Una novia a la fuerza creada a partir de un cadáver de una mujer víctima de la violencia de los hombres. La actriz Jessie Buckley, favorita para ganar el Oscar por Hamnet, interpreta a un personaje excéntrico que lleva el peso de una película donde el monstruo es, nada menos, que Christian Bale, con una estética completamente opuesta a la de Jacob Elordi en el filme de Guillermo del Toro, mucho más parecido al personaje que encarnó Boris Karloff. Por cierto, La Novia es el reencuentro entre Gyllenhaal y Bale después del Batman de Christopher Nolan, El caballero oscuro.
La estética gótica, tan marcada por el director mexicano en su reciente adaptación del mito, se traslada aquí a una estética más cercana al expresionismo alemán, con algún guiño a la estética de Harley Quinn. Y es que esta versión de Maggie Gyllenhaal tiene ese espíritu que tenía el Joker inicial de Todd Phillips, aquí es una mujer herida la que, sin pretenderlo, inicia también una pequeña revolución feminista. "Como muchas mujeres, mi personaje es muy buena en su trabajo, pero tiene que luchar el triple que cualquier hombre que trabaje con ella. Es una detective que solo quiere hacer su trabajo y si sale bien, pide que su nombre aparezca en el caso".
Fotograma The Bride / CEDIDA
Peter Sarsgaard es el detective que hace mansplaining todo el rato al personaje de Penélope Cruz, la única capaz de ir más allá de su época, y de entender que es posible un amor no tóxico en este patriarcado. Ese es el tema fundamental de una película que deja a un lado el debate filosófico sobre cómo se genera el mal en la sociedad, pero sí aborda algo crucial en la novela, qué nos hace humanos, algo a lo que Gyllenhaal responde al final del filme. "La película es un homenaje a muchos géneros del cine. Y mi personaje tiene que ver más con el cine negro, pero también con el humor de Billy Wilder", explicaba la actriz.
Jake Gyllenhaal, hermano de la directora, interpreta a un trasunto de Fred Astaire, de quien está prendado este Frankenstein, y a quien acude a ver al cine siempre que tiene ocasión. Esa trama, permite a la directora establecer guiños cinéfilos y mostrar cómo el cine ha tratado a las mujeres y a los monstruos. "Recuerdo cuando nos mandábamos imágenes para componer al personaje, y nos mandábamos la de Barbara Stanwyck en Perdición, con las gafas, y a partir de ahí creamos la imagen de Myrna. Pero también con la posibilidad de revisitar una comedia de Katherine Hepburn. Son tonos que ya se tocan muy poco en el cine y me hacía muchísima ilusión, porque representaba otro reto para mí, ya que no he interpretado ningún personaje que se parezca a este", decía Penélope Cruz.
Esa intención de reivindicar a las mujeres se observa también detrás de la cámara, pues la mayoría de departamentos están liderados por mujeres. Tenemos la música de la compositora Hildur Gudnadottir, que compuso la banda sonora de Joker, y el vestuario de Sandy Powell y el decorado de Karen Murphy, que ha reconstruido ciudades como Chicago, Nueva York o las Cataratas del Niágara. Todo para lograr la película más punk de la temporada y todo un disfrute cinematográfico.
Pepa Blanes
Es jefa de Cultura de la Cadena SER. Licenciada...Es jefa de Cultura de la Cadena SER. Licenciada en Periodismo por la UCM y Máster en Análisis Sociocultural y de Género, dirige el programa de cine y series El Cine en la SER. Es autora de 'Abre los ojos, películas y series para entender el mundo'.