Pixar recupera su esencia con ‘Hoppers’, una tierna fábula sobre la empatía y el medioambiente
La nueva película del estudio apuesta por una historia original que combina comedia, conciencia ambiental y reflexión política desde la tierna mirada animal
Fotograma de 'Hoppers', la nueva película de Pixar. © 2026 Disney/Pixar. All Rights Reserved. / Pixar
Madrid
En un contexto global marcado por la incertidumbre, la hiperconectividad y el ruido constante, el cine nos proporciona, de vez en cuando, un refugio emocional hecho de historias que nos reconcilian con lo esencial. Con ‘Hoppers’, Pixar vuelve a ese territorio: una propuesta original que combina aventura, mirada crítica, comedia y reflexión ambiental bajo una premisa de casi ciencia ficción.
Dirigida por Daniel Chong, creador de la serie de Cartoon Network ‘Somos osos’, la película plantea qué ocurriría si pudiéramos transferir nuestra mente al cuerpo de un animal para entender su mundo desde dentro. La protagonista, una joven activista medioambiental, utiliza una tecnología experimental para introducirse en el ecosistema de un bosque amenazado por intereses urbanísticos. Convertida en castor, deberá mediar entre especies, comprender sus dinámicas internas y enfrentarse a decisiones políticas que afectan al equilibrio natural. Así, el relato no se limita simplemente al mensaje ecologista, sino que, además, explora la identidad, la responsabilidad colectiva y la necesidad de escuchar a los demás.
Chong reconoce que la cinta, inspirada en un documental de animales, nace también de una inquietud más amplia. “Este soy yo intentando ser político”, admite entre risas. “Pensé que sería una película que, con suerte, uniría a la gente. Es una historia sobre la conexión y la coexistencia. Se trata de recordar que también somos animales y que todos formamos parte del mismo ecosistema”. Sin señalar directamente a nadie, el filme deja resonancias reconocibles con dinámicas de liderazgo autoritario, la falta de diálogo y discursos donde el poder se impone sobre la empatía. Asimismo, el componente ambiental no se limita al conflicto externo. “Los espacios naturales importan. Tenemos que preservarlos en la medida de lo posible”, sostiene. La película plantea que escuchar implica asumir culpas, y que comprender al otro, a veces, exige renunciar a una posición de superioridad.
Con moldes narrativos que ya vimos en otros títulos como ‘Avatar’ y ‘Zootrópolis’, ‘Hoppers’ construye su propio discurso sobre identidad y comprensión con una animación profundamente tierna y luminosa. La textura del bosque, del agua, la expresividad de los animales y el dinamismo de las secuencias de acción sostienen un maravilloso tono animado que refuerza, a lo largo de toda la historia, la sensación de ternura. El director lo tiene muy presente: “La animación es una oportunidad para conectar con personas de todas las edades al mismo tiempo”. Y añade: “Yo no lo tomo a la ligera, creo que es un honor poder hablar con tanta gente y conectar con tantas generaciones al mismo tiempo. Ese es el poder de la animación”, asegura.
En esa voluntad de conectar con públicos diversos, la comedia juega un papel central. Chong defiende el humor como herramienta narrativa y no como un simple adorno. “La comedia ayuda a la gente a bajar la guardia. Cuando te ríes, cruzas un poco menos los brazos y puedes relajarte y ser un poco más abierto”. En la película, los gags, los diálogos ágiles y las situaciones absurdas propias de un mundo animal -tal y como cualquiera podría imaginarlo- funcionan como puerta de entrada a un discurso más amplio y, además, “consiguen ponerte al borde del asiento en los momentos adecuados”, según el cineasta. La risa, así, hace mucho más accesible el mensaje ambiental y el trasfondo político de la historia. Es ahí, en ese equilibrio entre la ligereza y la reflexión, donde la película encuentra su tono y, posiblemente, su mayor acierto.
Entre carcajadas, Chong habla de la magia de Pixar como algo ligado precisamente a ese equilibrio, más artesanal que fantástico. Para el director, no se trata de un misterio inexplicable, sino de una combinación muy medida entre emoción, humor y construcción exhaustiva de personajes. “Hay que mostrar a un personaje en su nivel más fuerte y hacer que el público se preocupe por él emocionalmente”, explica. Esa es, a su juicio, la base que sostiene todo lo demás: “Quieras llamarlo magia o no, en Pixar hay que hacer que las historias sean las mejores. No me dejarían salirme con la mía sin resolver todo esto antes”, comenta. Esa atención al arco emocional forma una parte esencial del método del estudio, que en esta ocasión ha movilizado a alrededor de 700 personas. “Necesitábamos que todas esas personas con talentos diferentes aportaran sus experiencias de vida y descubrieran qué funcionaba y qué no para hacer la mejor película posible”, señala Chong. La llamada “magia Disney”, se traduce aquí, más que en un concepto intangible, en un proceso de trabajo colectivo donde la historia se pule hasta el más mínimo detalle.
Con ‘Hoppers’, Pixar consolida una etapa en la que combina historias originales con el regreso de algunas de sus franquicias más sólidas. En su calendario figuran títulos como ‘Toy Story 5’, ‘Los Increíbles 3’ y ‘Coco 2’, proyectos que evidencian su estrategia de equilibrar la apuesta creativa con la fortaleza de marcas ya consolidadas que, quizás, y solo quizás... no necesitan más secuelas. Más que un simple estreno, el largometraje sugiere, así, que apostar por ideas originales no solo es un riesgo asumible, sino una vía necesaria para mantener viva la esencia que convirtió a Pixar en referente.