Selecciona tu emisora

Ir a la emisora
PerfilDesconecta
Buscar noticias o podcast

"Yo creía que ya había llegado al final de mi carrera": un ingeniero iraní logra salvar a una bebé española recién nacida con algo único en el mundo

Un trabajo conjunto entre Barcelona y Estados Unidos crea en tiempo récord un dispositivo para mantener con vida a una recién nacida

"Yo creía que ya había llegado al final de mi carrera": Un ingeniero iraní logra salvar a una bebé española recién nacida con algo único en el mundo

"Yo creía que ya había llegado al final de mi carrera": Un ingeniero iraní logra salvar a una bebé española recién nacida con algo único en el mundo

00:00:0016:00
Descargar

El código iframe se ha copiado en el portapapeles

Madrid

El Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona ha logrado implantar el marcapasos más pequeño del mundo —apenas dos centímetros— a una recién nacida de 2,1 kilos. La bebé, Amira, sufría una grave bradicardia detectada durante el embarazo y nació con el corazón al límite de su resistencia. Hoy está en casa, fuera de peligro, gracias a un dispositivo que no existía hasta ahora… y que fue creado especialmente para ella.

La historia, contada en La Ventana de la Cadena SER por Georgia Sarquella-Burgado, jefa del Servicio de Cardiología Pediátrica de Sant Joan de Déu, podría parecer un milagro tecnológico. Pero ella se apresura a matizarlo: “Esto no es un milagro. Es ciencia, es trabajo en equipo y es humanidad”.

Un corazón fetal que latía demasiado lento

El caso se detectó durante el embarazo: Amira tenía un corazón muy dilatado porque no alcanzaba el ritmo mínimo para sobrevivir. "El corazón de un feto tiene que ir entre 120 y 140 latidos por minuto. El suyo estaba en 55", explica Sarquella. Dentro del útero podía resistir un tiempo, pero no indefinidamente. Cuando el equipo vio que la situación empeoraba, decidió adelantar el parto.

Nada más nacer, la recién nacida se descompensó. Los médicos le colocaron un marcapasos temporal que les diera unas horas de margen para encontrar una solución. El problema era evidente: no existe tecnología diseñada para bebés tan pequeños. "Esta es una necesidad no resuelta muy común en pediatría", recuerda la cardióloga. "Tenemos dispositivos para adultos, pero cuando el paciente pesa dos kilos, esas herramientas no sirven".

El encuentro que lo cambió todo

La solución se empezó a gestar casi un año antes, cuando Sarquella asistió a una reunión entre médicos y empresas tecnológicas. Allí expuso un reto que parecía imposible: un micro marcapasos capaz de sincronizar un corazón diminuto.

Entre el público estaba un ingeniero de origen iraní, nacionalizado estadounidense y creador de los marcapasos sin cables para adultos. Según recuerda la doctora, lo primero que le dijo fue algo que la dejó descolocada: “Yo ya lo he hecho todo; estoy al final de mi carrera”. Pero al escuchar el caso de Amira, su reacción cambió por completo. "Se quedó en shock", explica Sarquella, "y entonces me dijo: ‘Me falta algo: resolver esto’".

Con ese compromiso, en abril de 2025 el ingeniero y su empresa comenzaron a trabajar contrarreloj. No había negocio posible ni retorno económico, solo la opción de salvar una vida. Sarquella fue directa desde el principio: "Le dije claramente: vengo a pedirte que no ganes dinero y que gastes mucho".

Aun así, el proyecto salió adelante gracias a un apoyo clave dentro de la compañía. "Tuvo la suerte de que el director general creyó en todo esto", cuenta la doctora. "Puso a su disposición un montón de recursos, porque está claro que de esto negocio no van a hacer". Y añade: "Hay una gran inversión de dinero, y de hecho fue una de las primeras cosas que le comuniqué".

Diez días de ingeniería extrema para crear un dispositivo único

Con el parto ya cerca, Sarquella viajó a Estados Unidos para trabajar codo con codo con el ingeniero y su equipo. Pasaron diez días ajustando el prototipo milímetro a milímetro. "Les decía: tiene que ser un poquito más redondito por este lado", recuerda. “Lo modificaban y me lo traían de nuevo. Y así, continuamente”.

El objetivo era evitar cualquier interferencia eléctrica: el más mínimo ruido en un quirófano podía comprometerlo todo. "Era un trabajo artesanal a escala microscópica", resume la cardióloga. "Cada detalle era crucial". A finales de diciembre, el dispositivo estaba listo. Solo faltaba Amira.

Veintidós personas en el quirófano

A las 48 horas de vida de la niña, el ingeniero iraní y parte de su equipo volaron desde California a Barcelona. En la intervención llegaron a participar 22 personas. "Había momentos en los que aquello parecía una coreografía de ballet ruso", explica Sarquella. Implantaron dos micromarcapasos que debían comunicarse dentro de un corazón del tamaño de una nuez. Y finalmente, la operación fue un éxito.

 

Directo

  • Cadena SER

  •  
Últimos programas

Estas escuchando

Hora 14
Crónica 24/7

1x24: Ser o no Ser

23/08/2024 - 01:38:13

Ir al podcast

Noticias en 3′

  •  
Noticias en 3′
Últimos programas

Otros episodios

Cualquier tiempo pasado fue anterior

Tu audio se ha acabado.
Te redirigiremos al directo.

5 "

Compartir