Meloni dice que Italia "no está en guerra, ni quiere entrar en ella"
La líder italiana interviene para asegurar que las bases estadounidenses en el país tampoco se usarán para operaciones fuera de los acuerdos bilaterales
Giorgia Meloni interviene para asegurar que las bases estadounidenses en el país tampoco se usarán en Oriente Próximo. (Photo by Marco Iacobucci/SOPA Images/LightRocket via Getty Images) / SOPA Images
Roma
La primera ministra italiana Giorgia Meloni ha demostrado su habilidad para ajustarse a la actualidad y a sus socios, dependiendo de la ocasión. Pero, a medida que aumenta la complejidad en el escenario internacional, sus equilibrios son cada vez más difíciles. De hecho, la líder italiana ha intervenido lo mínimo posible durante esta semana y ha evitado ir al Parlamento a declarar sobre el conflicto en Oriente Próximo, al que ha enviado a sus ministros de Defensa y Exteriores -se espera que lo haga el 18 de marzo-. Pero en las últimas horas ha resurgido con una entrevista en la radio italiana en la que ha lanzado un mensaje: "No estamos en guerra, ni queremos estar en ella".
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Meloni, que se ha mostrado preocupada por esta deriva, ha confesado su inquietud por la crisis cada vez más evidente del derecho internacional. Además, ha retomado el tema de las bases militares estadounidenses, que ha estado de actualidad durante los últimos días debido al rechazo por parte del Gobierno de Pedro Sánchez. La primera ministra, habitualmente en las antípodas ha dicho que "sobre las bases militares me parece que todos se refieren a lo que prevén los acuerdos bilaterales". Y, yendo más allá, ha señalado que España "declaró ayer que existe un acuerdo bilateral y que es fuera de ese acuerdo que no se usarán las bases americanas españolas".
Lo mismo, ha aclarado, que en el caso italiano. "Aquí tenemos bases militares americanas con acuerdos de 1954. Según esos acuerdos hay autorizaciones logísticas y de repostaje, operaciones que no incluyen bombardear", ha dicho la primera ministra en la misma entrevista. Añadiendo, además, que no han recibido otro tipo de solicitudes por parte de EE.UU y que en el caso de que fuese así la petición tendría que pasar directamente por el voto del Parlamento, donde aún así, su Gobierno cuenta con una amplia mayoria de extrema derecha. Sobre esos tratados firmados en los años 50 existe bastante misterio, aunque ayer el ministro de Defensa Guido Crosetto, dijo que eran "idénticos" a los que tiene España.
En Italia la oposición critica que la posición del Gobierno no es suficientemente dura y que esos acuerdos, secretos, no está claro cómo podrían ajustarse dependiendo de las necesidades militares de la administración Trump. De hecho, Lia Quartapelle, del Partido Democratico, líder de la oposición progresista y que forma parte de la comisión de Exteriores del Parlamento, ha declarado a la SER que "hay una diferencia entre la posición de Sánchez y la de mi país: con su crítica abierta el presidente español ha puesto ya un límite".
Este jueves el ministro de Exteriores Antonio Tajani y el de Defensa Crosetto en una comunicación ante la Cámara de diputados, que luego fue votada por la mayoría de extrema derecha, expusieron la posición italiana. "Llevaremos ayuda en defensa, junto a españoles y franceses, a Chipre", ilustró Crosetto. Además, explicaron que Italia enviará también apoyo de defensa aérea a los países del Golfo, que lo habían solicitado, y reforzaron el mensaje que había mandado ayer por la mañana Meloni sobre el uso de las bases estadounidenses en Italia, que debe ceñirse a los acuerdos bilaterales.
Ante un contexto internacional siempre más complejo, para la primera ministra italiana es cada vez más difícil ejercer su rol de puente entre la Unión Europea y la administración de Donald Trump, como ella misma había vendido tantas veces, sobre todo con una opinión pública en Italia muy hostil con este conflicto y que vive con ansiedad la escalada de tensión militar. De hecho, el mensaje que más ha trascendido de su intervención en el debate internacional ayer, es que quiere que Italia tenga que ver lo mínimo posible con esta guerra. Al menos, por ahora.