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Víctor García León se ríe de la hipocresía progre al buscar colegio en 'Altas capacidades'

El director apunta con humor a las contradicciones de una generación en una comedia con Marián Álvarez, Israel Elejalde, Juan Diego Botto y Natalia Reyes

El guionista Borja Cobeaga (3i), el director Víctor García León (d) y el actor Israel Elejalde (2i), entre otros, posan durante la presentación de la película 'Altas Capacidades' que compite en la sección oficial del Festival de cine de Málaga, este sábado. / Jorge Zapata (EFE)

Málaga

Si algo tiene el humor, en estos días tan aciagos, es la capacidad de subrayas las contradicciones de los individuos y de la sociedad. Una característica de las buenas comedias que suelen reivindicar Víctor García León y Borja Cobeaga, directores y guionistas que ahora escriben juntos 'Altas capacidades', película que compite por la Biznaga de Oro en el Festival de Málaga y que dirige el propio García León. "La película surge porque un día me llama la productora Marisa Fernández Armenteros y me da a leer una noticia del 2018 en la que hay un padre que ha sido asesinado en la puerta de un colegio. Y yo le explico que ahí no hay comedia. En ese momento yo estaba con mis hijos en un colegio privado muy caro que no podía pagar, y digo, estas contradicciones son las mías, el colegio es un universo pequeño, todo lo de las clases sociales, el AMPA", cuenta el director.

En este caso cuentan las contradicciones de una pareja de clase media, con aspiraciones a ascender socialmente, de trabajo, de grupo de amigos, de clase social y cómo ven la oportunidad a través de su hijo, al que cambian de colegio de uno público a otro privado. Pero no es tan fácil conseguir plaza y eso implica una serie de situaciones que van del humor al drama, de la comedia a la tragedia de una pareja, como cualquier de nosotros. "Cuando Borja Cobeaga me llamó, también me dijo, esto es absurdo, pero a la vez él estaba cambiando de colegio a su hijo en ese momento. Y me decía, es que todos los progres son muy caros, entonces solo los concertados son baratos, me cago en Dios. Fue tan graciosa la conversación que empezamos a escribir un poco contra nuestra voluntad. Y todo es demasiado gracioso, los chats de padres, los colegios, los parques de bolas, son todas nuestras miserias abiertas en canal y hechas película".

La educación de las hijas e hijos es en 'Altas capacidades' la metáfora de las aspiraciones, del trampolín social y de esas buenas intenciones que, a veces, se quedan solo en eso. Ahí aparece la contradicción entre los deseos y los principios morales. "Es verdad que cuando escoges colegio para tus hijos, escoges quiénes van a ser los amigos de tus hijos y el lugar desde el que van a partir. Hay algo ahí en esa decisión de a qué colegio llevas a tus hijos que de alguna manera implica que no te fías de tus hijos. Yo a mis hijos les tengo que dar alguna ventaja, no les puedo soltar en mitad de la jungla y esperar que les vaya bien. Vamos a intentar darles un par de herramientas más que no tengan sus compañeros porque dices, a lo mejor mis hijos son idiotas. Y es verdad que en términos educativos, los miedos valen muchísimo más, pesan muchísimo más que nuestros principios. Y hay algo algo terrorífico, también algo muy insolidario y lamentable. Y todo lo que sea terrorífico y lamentable, pues es material para Borja y para mí", añade.

Israel Elejalde y Marián Álvarez son los padres de un niño del que dicen tiene "altas capacidades", y a quien tratan de llevar a un mega pijo y moderno colegio laico, que saca dinero de inventarse métodos educativos y decorarlo todo de manera diáfana y moderna. "Los cineastas tenemos mala fama pero porque la gente no conoce a los pedagogos. Hay algo terrorífico en la pedagogía porque todo es una especie de preventa para que luego vendas tú. Lo reproduces en los chats de padres, en los parques, intentas explicar que tus hijos están en el mejor colegio, y hay algo muy vacío en esa retórica"

Pero el filme es también una mirada a esa perfección que creemos ver en los demás y que encarna, sobre todo, el personaje de Juan Diego Botto, que pese a ese aura de excelencia y éxito se esconden también las miserias humanas. Ahí quedan las escenas con la trama de la familia colombiana tras el suceso, a quien pretenden desbancar del colegio para que entre esta nueva familia a la que, en realidad, utilizan. "Si nosotros pedimos unos antecedentes penales a los padres de un colegio, nos quedamos sin familias. Sobre todo de un colegio privado. Los narcotraficantes quieren a sus hijos muchísimo. Y cualquier tipo que haya metido la mano en la caja que no debía, quiere a sus hijos muchísimo y los lleva a unos colegios fenomenalmente preparados con unas extraescolares fenomenalmente equipadas", bromea y sigue. "No creo que sea una cuestión de racismo. Creo que en España no nos gusta la pobreza. Nadie es racista con los jeques árabes, ni con los jugadores de la NBA. Somos racistas con los pobres, porque no nos gusta ni lo que hacen, ni cómo huelen, ni lo que implica estar cerca de ellos. Entonces, mientras sea un colombiano de clase alta, todo nos parece bien porque no sabemos de dónde sale el dinero. Cuando sabemos de dónde sale el dinero, ya no nos parece bien".

Con un reparto estupendo que capta el tono tragicómico del guion, Altas capacidades sigue la estela de otras comedias del autor, que muestran una mirada ácida, satírica de nuestro modo de vida, como hacía el Selfie o en Vete de mí, del mismo modo que Cobeaga mostraba las contradicciones en su sátira política sobre la negociación con ETA, Negociador. No hay una burla cruel en sus guiones y hay cierto cariño, a pesar de los pesares, a unos personajes que constantemente fracasan y esconden sus fracasos, algo que funciona de espejo para los espectadores. "Por qué no hay ricos en los colegios públicos. Es una cuestión ya de graduar la miseria ¿Hasta qué punto nosotros nos consideramos clase trabajadora o clase media acomodada? Honestamente, si se nos estropea el coche, no llegamos a fin de mes, entonces, ¿qué cojones clase media?", concluye.