Internacional

Oriente Próximo afronta su segunda semana de conflicto entre continuos ataques cruzados y la creciente incertidumbre por el impacto económico de la guerra

El ataque lanzado por EEUU e Israel sobre Irán ha desencadenado una oleada de bombardeos contra países vecinos, como Líbano, en medio de un panorama de tensión por la incógnita en la duración del conflicto

Una columna de humo se eleva tras ataques israelíes en el suburbio sur de Dahye en Beirut, Líbano, país afectado por la ofensiva en Irán. / EDGAR GUTIERREZ (EFE)

Madrid

Oriente Próximo ha cerrado la primera semana de conflicto en la región con una situación de máxima incertidumbre en torno a la duración que tendrá la guerra y el impacto económico que tendrá en la zona, pero también con un decenas de territorios que más de siete días después desconocen el objetivo real de la operación conjunta entre Estados Unidos e Israel.

Todo comenzaba el pasado sábado 28 de febrero, cuando Washington y Tel Aviv confirmaron el lanzamiento de lo que definieron como un "ataque masivo" sobre Teherán a las 8:00 de la mañana (hora local), en un movimiento que sorprendió al régimen iraní a plena luz del día.

Pablo Morán desde Teherán tras los ataques de EE UU e Israel

El bombardeo no solo provocó la muerte de cientos de personas en territorio iraní, entre ellas 168 estudiantes de una escuela de niñas, sino que también acabó con la vida del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, confirmada primero por el presidente estadounidense, Donald Trump, y por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y posteriormente por el propio Gobierno iraní a través de la Guardia Revolucionaria y medios estatales. Irán despertaba por primera vez en 37 años el domingo siguiente sin un régimen encabezado por el líder supremo Jamenei.

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Trump y Netanyahu hablan por primera vez de la 'Operación Furia Épica'

Apenas dos horas después del lanzamiento del ataque sobre Teherán, la Casa Blanca emitió un vídeo en su perfil de X en el que el propio Trump confirmaba el inicio de la Operación Furia Épica. "El ejército de Estados Unidos ha comenzado operaciones de combate a gran escala en Irán", aseguraba el republicano en el mensaje a la nación, solo y vistiendo una gorra en la que se podía leer "USA".

El presidente norteamericano anunciaba así una ofensiva sin un objetivo claro, pero con varios encargos iniciales, como que el régimen iraní no pudiese "tener nunca un arma nuclear" o la "protección del pueblo estadounidense a través de la eliminación de la amenaza que representa" Irán.

"Puede que perdamos vidas de valientes héroes estadounidenses", vaticinó Trump ya entonces. Un adelanto que terminó confirmándose ese mismo sábado, cuando Washington confirmó la muerte de tres soldados estadounidenses en la operación, a los que terminaron sumándose otros tres a lo largo de la semana. El republicano aprovechó, además, ese mensaje para enviar un recado a la población iraní: "Cuando terminemos, tomen el control de su Gobierno".

A la valoración de Trump se sumó ese mismo sábado la de la otra parte en la operación. Más allá de la confirmación israelí, Netanyahu sí habló de forma más claro del presunto objetivo detrás de la ofensiva sobre Irán. "La meta de la operación es poner fin a la amenaza del régimen de los ayatolás en Irán", aseguró el primer ministro hebreo, quien aseguró que si no detenían sus programas nucleares "se volverán inmunes".

La respuesta de Irán tampoco tardó en llegar. Más allá de la condena del régimen de los ayatolás horas después del comienzo de la ofensiva, la Guardia Revolucionaria lanzó también una oleada de bombardeos contra petroleros y posiciones militares de Estados Unidos e Israel en territorios como Baréin, Catar o Emiratos Árabes Unidos, entre otros.

Del "no a la guerra" de Sánchez a la reacción dividida de Europa

Los ataques dieron paso entonces a un reguero de reacciones de la comunidad internacional que generaron una división entre líderes. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, fue uno de los primeros en rechazar la ofensiva en Oriente Próximo, en una postura que ha desencadenado a lo largo de esta semana críticas del propio Trump y de la oposición española, pero también el aplauso de otras figuras, como la actriz Susan Sarandon.

"Rechazamos la acción militar unilateral de EE.UU. e Israel, que supone una escalada y contribuye a un orden internacional más incierto y hostil", dijo Sánchez el sábado en un mensaje publicado en X en el que también mostraba la condena hacia "las acciones del régimen iraní y de la Guardia Revolucionaria". Días más tarde, el 3 de marzo, Trump definió a España como un "aliado terrible" y lanzó una amenaza: rompería con todos los tratos comerciales con el Ejecutivo a modo de respuesta a la postura de Moncloa.

Un día después de la advertencia del republicano, Sánchez ofreció una declaración institucional en la que reiteraba su rechazo a la guerra y su condena al régimen de los ayatolás. "No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo y que también es contrario a nuestros valores", dijo el líder del Ejecutivo. "Lo ingenuo es pensar que la solución es la violencia", añadió.

Sánchez, aún así, no fue el único. Otras figuras y líderes también mostraron su condena por un ataque que calificaron como una "vulneración del derecho internacional". El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, criticó el "uso de la fuerza" y afirmó que la operación de Estados Unidos e Israel "no es consistente con la Carta de las Naciones Unidas".

En el lado opuesto, Reino Unido, Francia y Alemania abanderaron durante la primera jornada el apoyo europeo a la acción militar, llegando incluso a ofrecer en un comunicado su cooperación a Estados Unidos, así como amenazaron con responder con "acciones defensivas necesarias y proporcionadas" sobre Irán para destruir así su capacidad militar.

La postura más neutral la lideró la Unión Europea, que ese fin de semana pidió "máxima moderación" tras los ataques. Días más tarde, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, pidió que era "de gran importancia" que no se produjese más escaladas "mediante ataques injustificados".

La incertidumbre del impacto económico

Uno de los aspectos que ha generado más incertidumbre tras el inicio del conflicto en Oriente Próximo ha sido el impacto económico que podrá tener la continuidad de la guerra. La preocupación y desconfianza en el futuro de la ofensiva provocó el lunes siguiente una caída generalizada en las bolsas y mercados de todo el mundo, que iniciaron las sesiones en rojo.

A ello se añadió la incógnita por lo que ocurriría con el estrecho de Ormuz, uno de los puntos clave del comercio internacional por donde se transporta el 20% y el 30% del petróleo y gas. La situación ha llevado a los expertos a determinar que el impacto más directo en el precio del petróleo ya deriva en una subida del precio de la gasolina, la luz y la calefacción, y productos básicos como el aceite.

El transporte de mercancías está siendo también otro de los grandes afectados de la ofensiva en Oriente Próximo, con la patronal logística UNO advirtiendo que las empresas deberán pagarán más. Se suman a ello, además, las aerolíneas, que con la subida del precio de los carburantes y los aviones que no están saliendo de países vecinos, han tenido que multiplicar el precio de sus viajes.

Ataques cruzados continuos, evacuaciones y la incógnita del futuro de la región

Oriente Próximo afronta ahora una segunda semana con un panorama de tensión internacional que no ayudan a rebajar los continuos ataques cruzados entre Irán, Estados Unidos e Israel y dirigidos en múltiples ocasiones a países como Líbano, Kuwait o Arabia Saudí. Los bombardeos dejan ya una cifra de muertos civiles a la que se suman las advertencias entre Washington, que en las últimas horas ha advertido a Teherán de que el nuevo líder de Irán, cuyo nombre no se ha hecho público todavía, deberá contar "con la aprobación de Estados Unidos".

La situación ha llevado, además, al Gobierno de Sánchez a gestionar la salida de los miles de ciudadanos españoles que se encontraban hasta ahora en países vecinos al conflicto. En total, son ya más de 4.000 los españoles que han sido expatriados por el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Con la guerra iniciada, los constantes ataques cruzados y la incógnita sobre quién acabará liderando Irán, el mundo se enfrenta a un nuevo frente abierto sin un objetivo claro por ninguna de las partes.