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Boyero lamenta haber visto uno de los estrenos de la semana: "Es un disparate"

El crítico de cine carga contra '¡La novia!', la nueva versión del universo de Frankenstein, y opina sobre la carrera de los Óscar

La Ventana del Cine con Carlos Boyero | El estreno de 'La Novia' y la porra de los Óscar

Madrid

A Carlos Boyero no le tiembla el pulso cuando algo no le gusta. Y esta semana, tras ver uno de los estrenos más comentados, lo tiene claro: "Es un disparate tremendo". El crítico se refiere a La novia, una nueva reinterpretación del mito de Frankenstein que, según él, se pierde entre gritos, exceso y un guion poco inspirado.

Boyero lo dice sin rodeos. Mientras algunas películas recientes le han entusiasmado, esta adaptación, que juega con una estética punk y desatada, le ha dejado completamente desconcertado. "Tengo la sensación de que todo el mundo estaba colocado", ironiza sobre el tono de la cinta. Boyero no niega su admiración por la directora, a la que respeta como actriz, pero cree que el resultado final es puro exceso.

"Es histeria continua", resume. Según explica, la cinta apuesta por el ruido y los gritos como principal motor narrativo, algo que le resulta difícil de soportar durante toda la obra.

La protagonista es Jessie Buckley, a la que también se puede ver en Hamnet. Aquí, dice Boyero, pasa buena parte del tiempo gritando y gesticulando sin que quede claro si su interpretación funciona o no.

Un reparto sorprendente

La película incluye además apariciones inesperadas. Entre ellas, la de Penélope Cruz, que interpreta a una detective en Chicago. Boyero reconoce que su presencia le desconcertó: "No sé muy bien qué hace ahí ni qué la llevó a aceptar el papel".

El resultado final, concluye el crítico, le ha dejado más perplejo que fascinado. Esta vez lo tiene claro: "Lamento haberla visto".

Favoritas y decepciones en la carrera de los Óscar

Boyero también repasa la carrera hacia los Premios Óscar. Entre las películas nominadas hay dos que recomienda sin cansarse: Sueño de trenes y Frankenstein. Sin embargo, sospecha que ninguna de ellas acabará llevándose el premio.

En su opinión, el galardón podría terminar en manos de "esa majadería del ping-pong", como define a Marty Supreme, protagonizada por Timothée Chalamet. Tampoco le convencen otras favoritas como Una batalla tras otra, que considera "una tontería", o Hamnet, que cree que podría ganar por el componente sentimental.

Si dependiera de él, el premio sería para Frankenstein. Pero Boyero no es optimista: "Demostraría lucidez por parte de la Academia, pero Hollywood nos tiene acostumbrados a tales disparates".

El ritual del cine que se pierde

Más allá de las películas concretas, el crítico también lamenta cómo está cambiando la forma de ver cine. Para Boyero, la experiencia de ir a una sala, con la oscuridad, el silencio y comentar la película al salir, tenía algo casi ritual.

Ese hábito, cree, se está diluyendo con la expansión de las plataformas como Netflix. "La gente dice: ya la veré cuando la pongan en plataformas", explica, resignado.

Incluso con los Premios Óscar le ocurre algo parecido. Intentará ver la ceremonia en directo, aunque reconoce que cada vez le cuesta más aguantar despierto toda la noche. "Antes hacíamos porras, se bebía algo… era divertido", recuerda. Ahora, admite, probablemente termine viéndola al día siguiente.