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Un estudio en ratones vincula bacterias intestinales con el deterioro de la memoria asociado a la edad

La señal de inflamación que provocan viaja a través del nervio vago hasta el cerebro y modifica el hipocampo, la zona que gestiona los recuerdos

Doctor analizando el cerebro de un paciente en una pantalla / Andrew Brookes

Doctor analizando el cerebro de un paciente en una pantalla

Madrid

La investigación la lidera el inmunólogo Christoph A. Thaiss, del Instituto Arc, en Palo Alto, California, e insiste, en todo momento, en que sus resultados son en ratones y todavía están por confirmar en humanos. Su conclusión principal es que ciertos cambios en la microbiota intestinal pueden contribuir al deterioro de la memoria. En ratones pero, probablemente, también en humanos.

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Para llegar a esta conclusión han identificado el mecanismo que, a través del nervio vago, conecta algunas de las bacterias del intestino de los ratones-que son comunes con nosotros- con el hipocampo, una región clave del cerebro para la formación de recuerdos.

El equipo de Thaiss ha descubierto que, al envejecer, proliferan ciertas bacterias como la Parabacteroides goldsteinii. Estas bacterias producen unas grasas llamadas "ácidos grasos de cadena" media que activan de forma excesiva nuestro sistema inmunitario y provocan inflamación.

Luego, esta inflamación "atonta" a las neuronas del nervio vago, el cable que conecta el bulbo raquídeo con la faringe, esófago, laringe, la tráquea, bronquios, corazón, estómago e hígado.

Y al estar el cable dañado, la señal que llega al hipocampo - el "archivador" de recuerdos del cerebro- es tan débil que nuestro cerebro no registra correctamente la información. Falla al almacenar los recuerdos.

El eje intestino-cerebro y la memoria

Para probar este efecto, analizaron miles de bacterias presentes en el intestino de ratones "viejos" y vieron como la presencia de estas bacterias estaba asociada con ese efecto en el nervio vago y el cerebro.

  • Primero pusieron a vivir juntos a ratones jóvenes y viejos. En un mismo espacio y para que compartieran bacterias. Los jóvenes acabaron teniendo "la memoria de un viejo" simplemente por compartir espacios y bacterias.
  • Después, forzaron esa situación haciéndoles un "trasplante de microbiota": pasaron bacterias de ratones viejos a ratones jóvenes y el efecto fue claro: también se aceleró el deterioro cognitivo en los receptores del trasplante.

Qué significa esto para los humanos

Aunque el hallazgo refuerza la idea, ampliamente extendida en la ciencia, de que el eje intestino-cerebro influye en el envejecimiento cognitivo, los propios autores subrayan continuamente que los resultados "proceden de modelos animales". Y esto es importante, primero, porque el microbioma humano es mucho más complejo que el de los ratones. Y segundo porque no está claro si las mismas bacterias o sus rutas intestino-cerebro tienen el mismo papel en humanos.

Aun así, el trabajo sugiere una dirección prometedora: quizás se pueda tratar problemas cognitivos actuando fuera del cerebro, que es mucho más complejo de intervenir. El trabajo abre la puerta a que cambiar el microbioma intestinal pueda modificar las señales que envía a través del nervio vago y mejorar la gestión de recuerdos que hace el cerebro.

Por eso, explican, si estos mecanismos se confirman en personas, los investigadores plantean que podrían desarrollarse nuevas estrategias para prevenir o retrasar el deterioro cognitivo relacionado con la edad, como terapias dirigidas a bacterias intestinales específicas, fármacos que bloqueen receptores inflamatorio o tratamientos que refuercen la comunicación intestino-cerebro.

Lo más esperanzador del trabajo es que, en ratones, este proceso de deterioro fue reversible. Al usar antibióticos para eliminar esas bacterias "problemáticas" o fármacos que imitaban las señales perdidas del nervio vago (llamados interoceptomiméticos), los ratones más viejos recuperaron su capacidad de memoria.

Los autores creen que estas terapias, destinadas a restaurar las señales internas del organismo que informan al cerebro del estado del cuerpo, pueden ser el futuro.

Javier Ruiz Martínez

Javier Ruiz Martínez

Redactor de temas de sociedad, ciencia e innovación en la SER. Trabajo en el mejor trabajo del mundo:...

 

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