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Opinión

Xavier Vidal-Folch, sobre Trump y la guerra contra Irán: "A este ritmo, mal fario para el ultra en las elecciones de noviembre"

Xavier Vidal-Folch reflexiona sobre cómo se está desarrollando la guerra en Oriente Medio y las posibles repercusiones para un Trump que esperaba una guerra rápida

El análisis de Xavier Vidal-Folch | Xavier Vidal-Folch, sobre Trump y la guerra contra Irán: "A este ritmo, mal fario para el ultra en las elecciones de noviembre"

Barcelona

Y va Donald Trump y dice: "Hemos ganado, créanme, hemos ganado". Y lo justifica porque sus fuerzas han destruido “el territorio” de Irán y "su fuerza aérea".

Fíjense en la palabra más modesta de su frase, ahí donde salta la liebre. El sobrado presidente tiene que implorar "créanme". Sospecha que cada vez menos gente confía en él.

De hecho, Trump no ha ganado su brutal guerra. De momento, más bien la está perdiendo. Porque el primer día de los bombardeos, el 28 de febrero, cuando asesinó al criminal jefe de los ayatolás, ya convocó al pueblo iraní a estar listo "para tomar el gobierno" de su país. Ese era su objetivo declarado.

Pues bien, no solo no tumbó al régimen de los curas, sino que Jameneí 1 fue sustituido por Jameneí 2, tan o más cruel que su padre. Hoy mismo ha hablado en público por vez primera, se ve que no es muy locuaz. Pero sí contundente: dice que tomará "venganza por los crímenes" del agresor, y que seguirá bloqueando el estrecho de Ormuz. Arruinando la exportación del petróleo de los vecinos.

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Trump está perdiendo también porque, como Putin en Ucrania, apostó a un paseo militar rápido. Lleva ya empantanado doce días, y sus aliados los jeques siguen siendo bombardeados por Irán, por culpa de un país malherido que sin embargo continúa teniendo capacidad de respuesta. El estrecho permanece cerrado, y el petróleo ha subido otra vez a 100 dólares el barril. La "liberación" de 400 millones de barriles en la reserva ha servido de poco. Si la cosa sigue a este ritmo, mal fario para el ultra en las elecciones de noviembre en EEUU.

Claro que la desproporción de fuerzas es enorme. Y tampoco Irán está ganado la guerra. Solo sobrevive. Pero si tiene que hundir o dificultar su propia riqueza, su petróleo, que también sale del estrecho, se medio suicida, mala señal para su gobierno.

O sea, ¿estamos ante un empate de desquiciados impotentes? Lo parece.

Xavier Vidal-Folch

Periodista de 'EL PAÍS' donde firma columnas...