"Yo hubiera suspendido": la respuesta de Millás cuando le ponen un ejercicio con una de sus columnas
El escritor comparte una anécdota sobre cómo una vecina estudiante le dejó en el buzón un examen basado en una de sus columnas
La respuesta de Millás al examen que le dejó una vecina en el buzón
Madrid
Juan José Millás, acostumbrado a que sus columnas se analicen en institutos y universidades, confesó ante un grupo de estudiantes de Bachillerato que visitaron el estudio de La Ventana que no siempre entiende las interpretaciones académicas que se hacen de sus textos. Y lo hizo con una anécdota reciente que mostró esa distancia entre lo que escribe un autor y lo que después se examina en clase.
Mientras una alumna explicaba su lectura de una de sus columnas, Millás escuchaba con atención y reconocía su esfuerzo. Después la elogió, aunque con una advertencia muy suya: "Yo creo que ha hecho un buen análisis, aunque yo no soy el más indicado tampoco para decir si el análisis es bueno o malo". Con esa frase abrió la puerta a contar lo que le había ocurrido unos días antes en su propio edificio.
"Hace poco precisamente me dejó en el buzón una vecina mía, estudiante como vosotras, un texto que habían puesto para un examen, una columna mía, con las preguntas que hacían sobre ella", relató. La joven quería enseñarle cómo trabajaban sus textos en clase y cómo los profesores pedían a los alumnos analizar su estructura, su tesis o sus recursos. Pero la reacción del escritor fue, como él mismo subrayó, inesperada: "Yo le dejé otra nota en su buzón diciendo: yo lo habría suspendido".
El comentario provocó carcajadas en un estudio lleno de adolescentes y profesores que habían acudido para conocer en directo al autor que llevan dos años leyendo en clase. El propio Millás, añadió que él mismo se sorprende a veces del camino que toman sus textos una vez que entran en el circuito académico.
Cuatro adolescentes analizan a Juan José Millás
Más allá de la broma, Millás aprovechó el momento para reflexionar sobre cómo a veces "los análisis escolares fuerzan interpretaciones que él jamás imaginó al escribir la columna. Él mismo lo explicó con ironía: "muchos comentarios de texto buscan una intención que quizá nunca estuvo ahí, o se esfuerzan en encontrar símbolos, paralelismos o metáforas que no forman parte consciente de su proceso creativo". Aun así, dijo, es parte del juego de la lectura: cada persona se acerca a un texto con su propio punto de vista.